CUANDO UNA ACTRIZ SE ANIMA A TRADUCIRSE A SÍ MISMA
Hay actuaciones que interpretan un personaje y hay
otras que construyen un acontecimiento teatral. En La intérprete,
Eleonora Wexler hace exactamente eso: convierte su cuerpo, su voz y su silencio
en territorio de transformación.
Con dramaturgia y dirección de Francisco Lumerman, la obra nos encierra junto a
Antonia en un lugar remoto, extraño, casi imposible de descifrar. Una mujer
acusada de haber matado a un presidente mientras asegura que ella solo se
dedicó a amar y traducir.
Pero traducir aquí no significa solamente pasar de una lengua a otra: significa
intentar descifrar quiénes somos. Allí comienza el verdadero viaje de esta
mujer y también el de la actriz que la encarna.
Wexler venía transitando el universo del unipersonal, pero en La intérprete
parece dar un salto cuántico. Como si todo lo aprendido anteriormente hubiera
sido apenas la preparación para llegar hasta este lugar. Hay otra corporalidad,
otra respiración, otra manera de administrar la mirada y, fundamentalmente,
otra manera de construir la palabra.
Lumerman crea incluso un idioma propio que Wexler incorpora hasta lograr algo
extraordinario: que nosotros creamos que esa lengua existe.
No parece una actriz hablando un idioma inventado; parece una mujer intentando
sobrevivir dentro de una lengua que le pertenece. Mientras Antonia recuerda,
reconstruye y se cuenta, algo comienza a quebrarse en esa aparente armadura.
La transformación sucede delante de nuestros ojos, casi imperceptiblemente,
hasta que comprendemos que ya no estamos frente a la misma mujer.
Eleonora Wexler no subraya el cambio: lo deja suceder.
Lo trabaja desde el cuerpo, desde los pequeños movimientos, desde una voz que
encuentra nuevos registros y desde silencios que dicen tanto como las palabras.
Lumerman escribe una historia original, inquietante e inteligente, y la dirige
con una precisión que permite que cada revelación llegue cuando debe llegar.
El espacio, la luz, el sonido y la música terminan de construir ese universo
suspendido entre realidad, memoria y delirio. Pero es la protagonista quien
sostiene el centro gravitacional de la obra, sola en escena, consigue que nunca
sintamos la ausencia de los otros.
Los inventa, los recuerda, los escucha y los hace existir a través de su propia
presencia.
La intérprete es, finalmente, una obra sobre las palabras, pero también
sobre aquello que las palabras no pueden traducir.
Eleonora Wexler, esta vez, no solamente interpreta: se transforma y nos
demuestra cuánto talento todavía tenía por revelar.
Una actuación brillante, poderosa y conmovedora, en una obra que merece ser
escuchada, mirada y, sobre todo, sentida.
Meche Martínez
Dramaturgia: Francisco
Lumerman
Diseño de
vestuario: Paola
Delgado
Diseño de
escenografía: Rodrigo
González Garillo
Diseño sonoro: Guadalupe
Otheguy
Música
original: Guadalupe
Otheguy
Diseño De
Iluminación: Ricardo
Sica
Asistencia de
dirección: Fabiana
Ferrada
Producción
ejecutiva: Romina
Ciera
Dirección de
Producción: Romina
Chepe
MOSCÚ
TEATRO
Ramírez de Velasco 535
Villa Crespo - CABA - Argentina
Teléfonos: 1144244618
Web: http://www.moscuteatro.com.ar
Miércoles - 20:30 hs - Hasta el 25/11/2026

ELEONORA WEXLER ES UNA DE LAS MEJORES ACTRICES JOVENES ARGENTINAS-
ResponderEliminar