domingo, 20 de septiembre de 2026

La interprete

 

CUANDO UNA ACTRIZ SE ANIMA A TRADUCIRSE A SÍ MISMA

Hay actuaciones que interpretan un personaje y hay otras que construyen un acontecimiento teatral. En La intérprete, Eleonora Wexler hace exactamente eso: convierte su cuerpo, su voz y su silencio en territorio de transformación.
Con dramaturgia y dirección de Francisco Lumerman, la obra nos encierra junto a Antonia en un lugar remoto, extraño, casi imposible de descifrar. Una mujer acusada de haber matado a un presidente mientras asegura que ella solo se dedicó a amar y traducir.
Pero traducir aquí no significa solamente pasar de una lengua a otra: significa intentar descifrar quiénes somos. Allí comienza el verdadero viaje de esta mujer y también el de la actriz que la encarna.
Wexler venía transitando el universo del unipersonal, pero en La intérprete parece dar un salto cuántico. Como si todo lo aprendido anteriormente hubiera sido apenas la preparación para llegar hasta este lugar. Hay otra corporalidad, otra respiración, otra manera de administrar la mirada y, fundamentalmente, otra manera de construir la palabra.
Lumerman crea incluso un idioma propio que Wexler incorpora hasta lograr algo extraordinario: que nosotros creamos que esa lengua existe.
No parece una actriz hablando un idioma inventado; parece una mujer intentando sobrevivir dentro de una lengua que le pertenece. Mientras Antonia recuerda, reconstruye y se cuenta, algo comienza a quebrarse en esa aparente armadura.
La transformación sucede delante de nuestros ojos, casi imperceptiblemente, hasta que comprendemos que ya no estamos frente a la misma mujer.
Eleonora Wexler no subraya el cambio: lo deja suceder.
Lo trabaja desde el cuerpo, desde los pequeños movimientos, desde una voz que encuentra nuevos registros y desde silencios que dicen tanto como las palabras.
Lumerman escribe una historia original, inquietante e inteligente, y la dirige con una precisión que permite que cada revelación llegue cuando debe llegar.
El espacio, la luz, el sonido y la música terminan de construir ese universo suspendido entre realidad, memoria y delirio. Pero es la protagonista quien sostiene el centro gravitacional de la obra, sola en escena, consigue que nunca sintamos la ausencia de los otros.
Los inventa, los recuerda, los escucha y los hace existir a través de su propia presencia.
La intérprete es, finalmente, una obra sobre las palabras, pero también sobre aquello que las palabras no pueden traducir.
Eleonora Wexler, esta vez, no solamente interpreta: se transforma y nos demuestra cuánto talento todavía tenía por revelar.
Una actuación brillante, poderosa y conmovedora, en una obra que merece ser escuchada, mirada y, sobre todo, sentida.

Meche Martínez

Dramaturgia: Francisco Lumerman

Actúan: Eleonora Wexler

Diseño de vestuario: Paola Delgado

Diseño de escenografía: Rodrigo González Garillo

Diseño sonoro: Guadalupe Otheguy

Música original: Guadalupe Otheguy

Diseño De Iluminación: Ricardo Sica

Fotografía: Alejandra López

Comunicación: Den Kemelmajer

Diseño gráfico: Sergio Calvo

Asistencia de dirección: Fabiana Ferrada

Prensa: Carolina Alfonso

Producción ejecutiva: Romina Ciera

Dirección de Producción: Romina Chepe

Dirección: Francisco Lumerman

MOSCÚ TEATRO
Ramírez de Velasco 535
Villa Crespo - CABA - Argentina
Teléfonos: 1144244618
Web:
http://www.moscuteatro.com.ar
Miércoles - 20:30 hs - Hasta el 25/11/2026

 

 

1 comentario:

  1. ELEONORA WEXLER ES UNA DE LAS MEJORES ACTRICES JOVENES ARGENTINAS-

    ResponderEliminar

La interprete

  CUANDO UNA ACTRIZ SE ANIMA A TRADUCIRSE A SÍ MISMA Hay actuaciones que interpretan un personaje y hay otras que construyen un acontecimi...