martes, 27 de octubre de 2026

Visitando al Sr Green

 

Hay encuentros que cambian una vida. Y hay obras que nos cambian la mirada.

Visitando al Sr. Green pertenece a esa última categoría: la de las historias que nos recuerdan que, detrás de cada puerta cerrada, hay un universo esperando ser descubierto.

En el corazón de esta historia, escrita por Jeff Baron, dos hombres, dos generaciones y dos maneras de habitar el mundo se encuentran casi por “accidente”. Ross Gardiner debe visitar semanalmente al Sr. Green, un hombre mayor, viudo y aferrado a sus rutinas, después de un episodio que los reúne por mandato judicial. Lo que comienza como una obligación se convierte, lentamente, en un territorio de revelaciones, resistencias y ternura.

Jorge Suárez y Facundo Arana están brillantes. Son dos actores potentes, de una entrega que conmueve, capaces de desdoblarse en escena y regalarnos personajes que respiran, duelen, se defienden y, finalmente, se permiten sentir. Hay algo profundamente humano en verlos encontrarse desde sus diferencias, construir silencios, sostener miradas y dejar que las palabras revelen aquello que el corazón tarda en pronunciar.

Sus historias personales no se olvidan, pero sobre el escenario sucede algo extraordinario: se transforman en materia viva de una experiencia artística que los trasciende. La vida les ofreció esta oportunidad y ellos supieron abrazarla, honrarla y convertirla en teatro.  Bendecidos por el teatro, nos bendicen también a nosotros, que tenemos la fortuna de ser sus espectadores.

La dirección de Santiago Doria, junto a la dirección adjunta de Mateo Chiarino, encuentra una identidad propia y se distancia de versiones anteriores para ofrecernos una puesta que respira con voz propia.

Hay sensibilidad, inteligencia y un cuidado especial en la construcción de ese vínculo que crece entre las paredes de una casa y termina abriendo las puertas de nuestra propia intimidad. La soledad, los prejuicios, la familia, la identidad y la necesidad de ser aceptados atraviesan esta obra sin estridencias. Allí reside parte de su grandeza: en recordarnos que nadie es solamente aquello que muestra, que todos guardamos secretos, dolores y preguntas, y que escuchar al otro puede ser una forma inesperada de salvación.

En tiempos en los que tantas veces levantamos muros antes de conocer al que tenemos enfrente, Visitando al Sr. Green nos invita a entreabrir una puerta, a quedarnos un rato más, a descubrir que la empatía no borra nuestras diferencias: nos enseña a habitarlas.

Una obra enorme, sostenida por artistas únicos e irrepetibles, que nos devuelve al teatro con el alma un poco más abierta.

Vayan al teatro. Déjense conmover. Aplaudan de pie y con el corazón.

Meche Martinez


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