lunes, 8 de junio de 2026

Como bestias

 

Cuando el monstruo vive en la mirada de los otros

Hay novelas que parecen escritas para permanecer en el silencio de la lectura íntima. Y hay otras que, aun desde la quietud de las palabras, contienen una teatralidad secreta que espera ser revelada. Como bestias, la extraordinaria novela de Violaine Bérot, pertenece a esta última categoría. En la adaptación que se presenta en Hasta Trilce, con dramaturgia de Claudia Piñeiro y Marcelo Moncarz y dirección de este último, la literatura encuentra un nuevo cuerpo sin perder su alma.

La historia sucede en un pueblo aislado entre montañas, allí donde las leyendas sobreviven mejor que las certezas y donde el miedo suele hablar más fuerte que la verdad. La aparición inesperada de una niña desencadena sospechas, rumores y acusaciones. Todas las miradas apuntan hacia "El Oso", un hombre extraño, enorme, silencioso, apartado de la comunidad y dotado de una sensibilidad singular para curar animales. A partir de ese acontecimiento, el pueblo entero comienza a construir una historia.

Pero Como bestias nunca fue una intriga policial convencional. La verdadera investigación no busca descubrir qué ocurrió, sino comprender cómo una comunidad fabrica sus monstruos.

Marcelo Moncarz comprende con enorme lucidez el corazón de la novela y lo traslada a escena con una delicadeza infrecuente. Lo que aparece ante nuestros ojos es un coro de voces. Cada personaje aporta una versión distinta de los hechos. Cada relato agrega una pieza al rompecabezas y, al mismo tiempo, lo vuelve más complejo. La verdad nunca se presenta completa. Se insinúa, se escapa, se esconde detrás de los prejuicios, de los temores heredados y de los silencios compartidos.

Resulta particularmente conmovedor encontrarse con espectadores que llegan a la sala después de haber leído la novela. Muchos buscan reconocer en escena aquello que los conmovió en las páginas. Sin embargo, lo que encuentran es otra experiencia: una nueva lectura, otro espejo, otra forma de acercarse a las mismas preguntas.

Porque la pregunta central permanece intacta:

¿Quiénes son las verdaderas bestias?

¿El hombre diferente, señalado por su condición, apartado por una discapacidad que ni siquiera se define con precisión? ¿El extraño que vive fuera de las normas? ¿O aquellos que observan desde la aparente normalidad mientras juzgan, condenan y excluyen?

La obra despliega una reflexión profunda sobre la discriminación, la vulnerabilidad de las mujeres, el abuso, la diferencia y la violencia silenciosa que ejercen las comunidades cuando convierten el miedo en verdad. Allí radica gran parte de su potencia. No habla solamente de un pequeño pueblo de montaña, habla de nosotros.

Seguimos viviendo en sociedades donde la burla, el desprecio y el señalamiento encuentran legitimación cotidiana. Desde los discursos de poder hasta los gestos más mínimos, la exclusión continúa reproduciéndose bajo distintas formas. Como bestias nos obliga a preguntarnos cuántas veces hemos visto monstruos donde sólo había personas, tal vez por eso conmueve tanto, el libro y la obra. Muestra con una precisión aterradora cómo una comunidad puede construir una certeza a partir de las apariencias. Cómo los rumores pueden transformarse en sentencia. Cómo el miedo puede reemplazar a la empatía.

La adaptación de Piñeiro y Moncarz, conserva admirablemente la estructura coral de la novela y ese clima ambiguo donde lo real convive con la fábula. Las hadas que atraviesan la puesta —la que canta, la que habla y la que calla— funcionan como presencias poéticas que acompañan el relato y expanden sus sentidos. Son mucho más que narradoras, son memoria, intuición y el misterio habitando la escena.

La propuesta estética resulta de una belleza notable. La música en vivo, las luces que construyen paisajes emocionales y una puesta visual de enorme sensibilidad crean una atmósfera hipnótica. Todo parece estar al servicio de una experiencia donde la poesía y la crudeza conviven sin contradicciones.

Las actuaciones merecen un reconocimiento especial. No hay fisuras. El elenco construye una maquinaria de precisión emocional donde cada voz encuentra su tono exacto. Todos comprenden que esta historia no necesita estridencias; necesita humanidad. Y la encuentran en las actuaciones de Diego Ariel AlbornozCecilia CóseroJerónimo DoddsPablo FinamoreDaniela FlombaumJorge García MarinoLuis Alberto GonzálezCecilia LabourtLuz MiraldiSilvina MuzzantiMatias PanaroJunior PisanuMarcelo RodríguezLucía SaludasPablo TurchiYamila Ulanovsky.

Pero quizás el mayor logro de Como bestias sea conservar intacta la delicadeza literaria de Bérot. Muchas de las frases que permanecen después de la función no son grandes proclamaciones ni discursos grandilocuentes. Son pequeñas observaciones sobre los cuerpos, los animales, la niña, el miedo, el abandono y los excluidos. Frases que parecen susurradas. Frases que no buscan imponerse, sino quedarse habitando la memoria.

Al salir de la sala, la sensación es similar a la que deja la lectura de una gran novela: algo sigue trabajando dentro de nosotros, porque Como bestias no habla de monstruos, habla de nuestra necesidad de inventarlos. En ese espejo incómodo, profundamente humano, reside la brillantez de una obra que transforma la literatura en teatro sin perder ni una sola gota de su poesía. ¡Una propuesta enorme en la plaza independiente! ¡Para verla mas de una vez!

Meche Martínez

Autoría: Violaine Berot

Dramaturgia: Marcelo MoncarzClaudia Piñeiro

Traducción: Pablo Martín Sánchez

Actúan: Diego Ariel AlbornozCecilia CóseroJerónimo DoddsPablo FinamoreDaniela FlombaumJorge García MarinoLuis Alberto GonzalezCecilia LabourtLuz MiraldiSilvina MuzzantiMatias PanaroJunior PisanuMarcelo RodriguezLucía SaludasPablo TurchiYamila Ulanovsky

Diseño de vestuario: Jorge López

Diseño de escenografía: Gabriella Gerdelics

Diseño sonoro: Tom CL

Música original: Tom CL

Diseño De Iluminación: Sergio Nicolás Iriarte

Fotografía: Agus Ritell

Asistencia de dirección: Glenda Aramburu

Producción ejecutiva: Adriana Yasky

Puesta en escena: Marcelo Moncarz

Dirección: Marcelo Moncarz

Agradecimientos: Familia Miraldi

TEATRO HASTA TRILCE
Maza 177 
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4862-1758
Web: 
http://www.hastatrilce.com.ar
Lunes - 20:00 hs - Hasta el 15/06/2026

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#TeatroIndependiente
#HastaTrilce
#CriticaTeatral
#LiteraturaEnEscena

miércoles, 20 de mayo de 2026

La última sesión de Freud

 

“No es solo un fuerte debate, es una obra profunda sobre dos hombres que viven y discuten los grandes temas de todos los tiempos, con inteligencia y humor”

Hay obras que trascienden el hecho teatral para convertirse en una experiencia intelectual y emocional. La última sesión de Freud lo logra con una potencia escénica arrolladora. El texto de Mark St. Germain es sublime: una pieza cargada de profundidad filosófica, inteligencia y humanidad, que encuentra en la versión de Daniel Veronese una mirada brillante, precisa y profundamente sensible.

La obra imagina un encuentro ficticio entre Sigmund Freud y C.S. Lewis en Londres, en 1939, el mismo día en que Inglaterra entra en la Segunda Guerra Mundial. Allí, ambos hombres debaten sobre Dios, el amor, el sexo, el dolor y el sentido de la existencia. Pero más allá de la extraordinaria dramaturgia, lo que convierte esta puesta en una experiencia inolvidable es la actuación monumental de Luis Machín.

Machín ofrece una composición absolutamente magistral. Su Freud no es solamente un personaje: es un hombre quebrado, lúcido, irónico, devastado y profundamente humano. Cada palabra parece atravesarle el cuerpo. Cada silencio tiene un peso emocional inmenso. Hay actores que interpretan y hay actores que trascienden el escenario; Luis Machín pertenece a esa categoría inmensa y excepcional del teatro argentino que convierte una actuación en un acontecimiento artístico.

Su trabajo es de una sensibilidad y una verdad conmovedoras. Construye un Freud intenso, filoso, vulnerable y feroz al mismo tiempo. La manera en que sostiene la escena, la precisión de cada gesto, el manejo de la voz, las pausas, las miradas, todo en él tiene una dimensión profundamente teatral y cinematográfica a la vez. Machín demuestra, una vez más, por qué fue, es y será uno de los actores más brillantes de nuestra escena. Su presencia escénica es hipnótica. Hay momentos donde alcanza una densidad interpretativa verdaderamente impactante.

A su lado, Javier Lorenzo acompaña con enorme inteligencia y sensibilidad, construyendo un C.S. Lewis sólido y preciso, logrando un contrapunto necesario frente a la inmensidad interpretativa de Machín. Entre ambos generan duelos verbales apasionantes, atravesados por la emoción, la ironía y el pensamiento.

La dirección de Veronese encuentra el equilibrio perfecto para un texto de semejante magnitud. Comprende que el verdadero conflicto sucede en las ideas, en las heridas íntimas y en aquello que los personajes intentan defender frente al otro y frente a sí mismo. Y logra transformar esa conversación filosófica en un hecho teatral vibrante.

La última sesión de Freud es una obra enorme. Un teatro que interpela, conmueve y obliga a pensar. Pero, sobre todo, es una oportunidad invaluable para presenciar el trabajo extraordinario de Luis Machín, un actor inmenso que vuelve a demostrar que cuando el talento, la inteligencia y la verdad escénica se unen, el teatro se convierte en algo inolvidable.

Meche Martínez

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A propósito de los besos

 

En tiempos donde todo parece acelerado, donde el amor se desliza por pantallas y los vínculos se consumen con la velocidad de un dedo que hace “scroll”, A propósito de los besos aparece como una pequeña ceremonia sensible sobre aquello que todavía nos salva: el contacto humano. El beso como archivo emocional. Como memoria del cuerpo. Como lenguaje imposible de reemplazar.

En el imponente y mágico Palacio Libertad, ex Correo Argentino, la obra encuentra además un territorio perfecto para desplegar su poética. Hay algo majestuoso en esos salones enormes, cargados de historia y belleza, que vuelve aún más íntima la experiencia. Como si el espectáculo conviviera con ecos antiguos, con cartas de amor nunca enviadas, con despedidas suspendidas en las paredes del lugar. El espacio no es solamente una locación: es parte emocional de la obra.

La dirección de Alfredo Megna trabaja desde la delicadeza. Megna entiende que el material no necesita estridencias; le alcanza con escuchar el pulso interno de una mujer atravesada por sus recuerdos, sus deseos y sus contradicciones. Su puesta construye un equilibrio hermoso entre el humor, la melancolía y cierta torpeza emocional profundamente humana. Todo parece flotar con naturalidad, como esos pensamientos que aparecen sin permiso cuando alguien habla del amor.

Y allí emerge enorme Coni Marino. Dueña de una sensibilidad escénica extraordinaria, Marino compone una investigadora desbordada por sus propias pasiones con inteligencia, timing y muchísima verdad. Su actuación tiene música interna. Hay algo en su manera de habitar el texto que conmueve porque jamás busca el efecto fácil: simplemente ocurre. Pasa del humor absurdo a la emoción más frágil con una organicidad admirable. Canta, actúa, recuerda, teoriza y se derrumba frente al público con una humanidad luminosa.

La música en vivo de Leandro Marquesano es otro de los grandes aciertos del espectáculo. El piano no acompaña: conversa. Respira junto a la actriz. Subraya silencios, sostiene climas y transforma cada escena en un pequeño instante cinematográfico. Hay funciones donde la música aparece como adorno; aquí se vuelve corazón.

A propósito de los besos no intenta explicar científicamente nada. Y quizás allí radique su belleza. Porque los besos, como el amor, pertenecen más al territorio del temblor que al de la razón. La obra entiende eso profundamente y lo convierte en teatro.

Un espectáculo sensible, inteligente y profundamente humano, en uno de los espacios culturales más bellos de Buenos Aires. Una experiencia para recordar que todavía necesitamos besarnos, mirarnos y emocionarnos frente a otros.

Meche Martínez

 

 

 

lunes, 11 de mayo de 2026

Silvia


La familia vuelve a ser el territorio donde Nelson Valente coloca la lupa. Pero en “Silvia” no hay golpes bajos ni solemnidades exageradas: hay humanidad. Y eso, quizás, es mucho más doloroso. Mucho más verdadero.

La nueva propuesta de Nelson Valente, que puede verse los lunes en Dumont 4040, confirma una vez más la enorme capacidad del director para meterse en los vínculos familiares, desarmarlos, exhibir sus grietas y también su amor torpe, imperfecto, profundamente reconocible. Como ya sucedía en El loco y la camisa y El Declive, aquí vuelve a aparecer esa sensación incómoda de estar mirando algo demasiado real. Como si el escenario fuese el comedor de cualquier familia. Como si esos silencios ya los hubiéramos escuchado antes.

“Silvia” narra el viaje de una mujer de 70 años que llega a Málaga junto a su hijo para reencontrarse con su hija y despedir las cenizas de Rodolfo, el padre de la familia. Pero el duelo es apenas la superficie. Debajo aparece otra cosa: la incomodidad de sentirse extranjera incluso dentro de la propia familia, el desconcierto de la viudez y, sobre todo, esa necesidad urgente de decir la verdad antes de que el tiempo termine de desacomodarlo todo.

Allí aparece una de las grandes virtudes de la obra: la sensibilidad con la que aborda las migraciones familiares. Esa situación tan conocida donde alguien viaja a visitar a los que emigraron y, casi sin darse cuenta, comienza a quedar atrapado en deseos ajenos, proyectos ajenos, futuros imaginados por otros. Valente trabaja ese límite delicadísimo entre el amor y la invasión emocional con enorme inteligencia dramatúrgica. Nunca subraya. Nunca fuerza. Deja que los vínculos hablen solos.

El elenco es verdaderamente una maravilla. Gabriel Beck y Julián Ponce Campos construyen personajes profundamente empáticos y reconocibles, con una naturalidad conmovedora. Pero son las mujeres quienes terminan generando un magnetismo escénico imposible de quitar de la mirada.

Mayra Homar y Lide Uranga la descosen. En esos opuestos brutales de madre e hija aparece algo extraordinario: composiciones que escapan por completo a los lugares comunes del vínculo materno-filial. No hay caricaturas ni moldes conocidos. Hay contradicción, ironía, cansancio, amor, rechazo, humor y heridas viejas conviviendo en simultáneo. Y justamente allí nace gran parte de las risas de la obra: en esa incomodidad tan humana que ambas interpretan.

Valente vuelve a demostrar que posee una escucha extraordinaria para capturar cómo habla una familia, cómo se interrumpe, cómo evita ciertos temas y cómo el humor aparece incluso en medio del dolor más profundo. Porque “Silvia” también es eso: una obra donde el duelo convive con la risa, donde las emociones no aparecen ordenadas sino mezcladas, como sucede en la vida real.

Llegar agotada después de una jornada intensa y encontrarse con una obra así provoca algo hermoso: una reconciliación con el teatro. Con ese teatro sensible, inteligente y cercano que todavía logra emocionarnos sin artificios. “Silvia” tiene esa potencia. La de las obras que terminan y siguen resonando mucho después del aplauso final.

Meche Martínez

 

Dramaturgia: Nelson Valente

Actúan: Gabriel BeckMayra HomarJulian Ponce CamposLide Uranga

Vestuario: Betiana Temkin

Escenografía: Mariana Tirantte

Iluminación: Matías Sendón

Música: Nat King Cole

Fotografía: Nacho Lunadei

Diseño gráfico: Santiago Fraccarolli

Producción general: Juan Pablo Kexel

Dirección: Nelson Valente

DUMONT 4040
Santos Dumont 4040 
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Web: 
http://instagram.com/dumont4040
Entrada: $ 30.000,00 - Lunes - 20:00 hs - Hasta el 18/05/2026

 

martes, 5 de mayo de 2026

Proyecto Berta

 

Proyecto Berta pertenece a esa estirpe incómoda, necesaria, donde el teatro deja de ser representación para volverse territorio.

En el íntimo Espacio Callejón, la escena se reduce a lo esencial para amplificar lo verdaderamente importante: una vida al borde. Berta —esa mujer de sesenta años expulsada no sólo de su casa sino también de la mirada social— habita un umbral difuso entre la crudeza de lo real y el refugio frágil de la fantasía. Allí, donde la intemperie no es solo climática sino también afectiva, rescatar perros se vuelve acto político: una ética de la ternura frente a la deshumanización.

La dramaturgia de Sonia Novello y Marcelo Valerga —nacida de aquel germen narrativo en “Lejos aullidos cerca”(un cuento de Novello) — encuentra un pulso preciso: no subraya, no declama, deja que el vacío resuene. En ese vacío, la figura de Hugo Roberto irrumpe como posibilidad, como grieta en la coraza de la supervivencia, como recordatorio de que incluso en la marginalidad persiste el deseo de ser visto.

Pero es María Seghini quien convierte esa arquitectura en experiencia. Su Berta es enorme en su despojo. Hay oficio —claro—, pero sobre todo hay verdad. Seghini encarna, sostiene el unipersonal con una presencia que oscila entre la fragilidad extrema y una resistencia casi animal. Cada gesto, cada silencio, cada deriva mental compone un mapa sensible donde la soledad, la invisibilidad y la salud mental dejan de ser conceptos para volverse carne.

Minimalista y certera, es la iluminación de Juan Ignacio Sandoval, que junto al vestuario de Marcela Basso, son aliados precisos para no distraer, para acompañar sin invadir.

En las manos de Valerga, aparece esa capacidad de hacer de lo simple un dispositivo poético, como es la escenografía despojada que tanto identifica su estilo.

Proyecto Berta no pide empatía: la exige. No busca conmover: incomoda. Y en ese gesto radical encuentra su potencia. Berta no es una excepción, es un síntoma. Y el teatro, cuando se atreve a mirar ahí, deja de ser espectáculo para convertirse en acto urgente.  ¡Para ver!

Meche Martínez

ESPACIO CALLEJÓN, domingos 20 hs!
Humahuaca 3759 
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Web: 
https://www.instagram.com/espacio_callejon/
Domingo - 20:00 hs - Hasta el 31/05/2026

 

lunes, 27 de abril de 2026

Berlín Berlín

 

BERLÍN BERLÍN

CUANDO EL CAOS ES UNA OBRA DE ARTE

En el Teatro Apolo, la risa no pide permiso, te pasa por encima. Berlín Berlín es esa clase de comedia necesaria que apuesta al vértigo y a la entrega física total. Bajo la dirección de Corina Fiorillo que entiende el "timing" como una ciencia exacta, la obra nos traslada a la Alemania del Muro, pero lejos de la solemnidad, convierte la tensión política en el motor de un enredo desopilante. La escenografía es una pieza clave: un diseño impactante que permite el juego de entradas y salidas, potenciando ese ritmo frenético donde la casa del oficial Werner se vuelve un campo de batalla de identidades cruzadas.

El elenco es un seleccionado de lujo. Fernanda Metilli es una fuerza de la naturaleza; su Emma es magnética, segura y el corazón del plan de fuga. Pablo Rago sorprende con una transformación impecable, mientras que Maxi de la Cruz da una cátedra de comedia física en la piel del ingenuo Ludwig. Mención aparte para Juan Pablo Geretto, que compone un Hans inolvidable, siempre al borde del abismo y sobreviviendo de milagro. Junto a ellos, Lucía Arduiz, Daniel Campomenosi, Andrés Vicente y Marcelo Savignone completan un engranaje perfecto. Se nota que se divierten y esa energía traspasa la cuarta pared. Es una experiencia integral donde la puesta en escena, el vestuario y las actuaciones se funden en una "coreografía del error" calculada al milímetro. ¡Vayan a reírse, el teatro es el mejor refugio!

Meche Martínez

#BerlinBerlin #TeatroApolo #CarteleraPorteña #FernandaMetilli #PabloRago #JuanPabloGeretto #TeatroArgentino #MecheMartinez #Imperdible

 

viernes, 24 de abril de 2026

La generación cansada

 

Hay algo insistente, casi obsesivo, en la poética de Mariela Asencio: esa necesidad de mirar de frente aquello que nos captura sin que terminemos de advertirlo. Ya en No me llames había diseccionado la dependencia a los dispositivos electrónicos, pero en La generación cansada la pregunta se vuelve más incómoda, más filosa, más urgente. No queda claro si el mundo se volvió más voraz o si Asencio afinó su bisturí; probablemente ambas cosas.

La obra se inscribe en esa línea de pensamiento que va de Byung-Chul Han a Mark Fisher, pasando por Paula Sibilia, pero no se limita a ilustrar conceptos: los encarna. La escena se convierte en un campo de tensión entre lo analógico y lo digital, donde una Inteligencia Artificial irrumpe no como truco sino como verdadero sujeto dramático. Interroga, responde, incomoda. Es, en definitiva, ese espejo frío que devuelve una imagen que preferiríamos no ver.

Y lo que devuelve es brutal: cuerpos agotados, vínculos erosionados, vidas convertidas en material de exposición constante. La obra no juzga, pero tampoco suaviza. Señala —con humor y una sensibilidad que nunca pierde el pulso— cuánto de nuestra existencia se diluye en la lógica de la hiperconexión, cuánto tiempo se fuga en esa maquinaria invisible que habitamos con docilidad.

Hay un acierto notable en la inteligencia escénica de Asencio: traducir una problemática abstracta y omnipresente —las redes, la autoexplotación, el rendimiento— en teatralidad viva, concreta, encarnada. Y en ese dispositivo, el vestuario de Vessna Bebek no es un complemento sino una capa más de sentido: estética y discurso se funden en una identidad visual que también habla, que también construye.

El elenco —numeroso, sólido, comprometido— responde con precisión a esa maquinaria compleja. Valentino Alonso, Cecilia De Paoli, Paco Gorriz, Eug Krla, Constanza Molfese, Federica Presa, Muriel Sago, Pablo Toporosi y Caro Wolf sostienen con potencia un entramado coral que nunca se deshilacha. Hay entrega, hay escucha, hay una organicidad que vuelve verosímil incluso el diálogo con lo artificial.

“La generación cansada” no es solo una obra sobre el presente: es una experiencia que incomoda porque reconoce. Porque, en algún punto, todos estamos ahí. Mirando una pantalla. Dejando pasar la vida. Y saliendo del teatro con una pregunta que persiste: ¿cuánto tiempo más estamos dispuestos a perder?

Meche Martinez

Dramaturgia: Mariela Asensio

Actúan: Valentino AlonsoCecilia De PaoliPaco GorrizEug KrlaConstanza MolfeseFederica PresaMuriel SagoPablo ToporosiCaro Wolf

Vestuario: Vessna Bebek

Diseño De Iluminación: Leandro Cóccaro

Fotografía: Juan Pablo Caldarone

Arte: Vessna Bebek

Asistencia artística: Leandro Cóccaro

Dirección: Mariela Asensio

TEATRO DEL PUEBLO
Lavalle 3636 
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 75421752
Web: 
http://www.teatrodelpueblo.com.ar

 

Como bestias

  Cuando el monstruo vive en la mirada de los otros Hay novelas que parecen escritas para permanecer en el silencio de la lectura íntima. ...