Selva Almada / Ilustraciones de Lilian Almada
No voy a
recorrer la trayectoria de Selva Almada porque ya la conocemos todos. Su obra
ocupa un lugar firme en la literatura argentina contemporánea. Hablemos,
entonces, de Los inocentes.
Los
inocentes es un
libro publicado por una editorial de Entre Ríos y, desde ese gesto editorial y
geográfico, Selva Almada retorna a un territorio conocido: la infancia
atravesada por la naturaleza y narrada desde una perspectiva oblicua, donde el
mundo adulto aparece corrido, fragmentado, incompleto. Los niños y niñas
protagonistas miran, escuchan, intuyen; y en ese gesto se construye una mirada
que no juzga, pero tampoco idealiza.
Ante todo,
me conmueve que se trate de cuentos con infancia. Infancias reales,
sensibles, expuestas. Y me conmueve, además, el encuentro entre hermanas para
crear una obra en común. Selva y Lilian Almada se reúnen aquí en un libro que
parece reforzar un lazo, como si escribir e ilustrar también fuera una forma de
estar juntas. Tal vez por no tener hermanas, este gesto me despierta una
ternura particular.
Los
entornos rurales y naturales atraviesan varios de los relatos de este volumen,
como sucede en gran parte de la obra narrativa de Almada. La relación de los
personajes con el paisaje no funciona como decorado sino como una presencia
viva, a veces protectora, a veces amenazante. Este retorno a la naturaleza se
profundiza en Los inocentes, un libro que incorpora las ilustraciones de
Lilian Almada, logrando una armonía notable entre imagen y palabra.
Lilian
Almada, reconocida por explorar el universo infantil a través de esculturas de
muñecas y acuarelas, consigue capturar en sus ilustraciones un clima fantasmal,
incluso gótico, que dialoga con el tono del libro. Se trata, además, del primer
libro que Selva Almada publica en su provincia natal, lo que suma otra capa de
sentido a este regreso: al origen, a la infancia, a la tierra.
Los niños
que habitan estos cuentos se enfrentan tempranamente al misterio de la muerte,
a la fuerza de la imaginación y a la existencia de otros mundos posibles. En
ese tránsito aparecen secretos, silencios y zonas oscuras que suelen permanecer
ocultas en la infancia, pero que aquí emergen con una potencia inquietante.
Las
infancias atravesadas por la ausencia —o la insuficiencia— del mundo adulto, en
contacto permanente con una naturaleza acechante, son un tema recurrente en la
narrativa de Selva Almada. En Los inocentes, estas coordenadas
reaparecen con claridad en un conjunto de relatos donde los niños protagonizan
historias que dialogan con la mejor tradición del cuento trágico rioplatense,
evocando inevitablemente la figura de Horacio Quiroga.
En estas
tramas, la escritora nacida en Villa Elisa en 1973 aborda la infancia con la
intensidad que caracteriza toda su obra. No hay aquí paraísos perdidos ni
idealizaciones nostálgicas: las infancias de Los inocentes son
territorios de experiencia profunda, donde la belleza convive con el peligro y
donde crecer implica, muchas veces, una forma temprana de pérdida.
Los
inocentes es un
libro que vuelve, pero no para quedarse. Vuelve a la infancia, a la naturaleza,
a la provincia, a la familia, y en ese movimiento reafirma una poética propia.
Un volumen donde la escritura de Selva Almada y las ilustraciones de Lilian
Almada se entrelazan con una delicadeza feroz, construyendo una obra importante
en la literatura argentina. (Meche Martínez)
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