viernes, 16 de octubre de 2026

Santos Vega

 


SANTOS VEGA: EL REGRESO A NUESTRAS RAÍCES, 

UNA FIESTA DE TEATRO Y ARGENTINIDAD

Hay propuestas teatrales que trascienden el escenario y se convierten en una experiencia que nos toca en lo más profundo. Santos Vega, en el Teatro Nacional Cervantes, es una de ellas: un regreso a nuestra identidad, a la memoria de un pueblo, a esa raíz criolla que sigue latiendo debajo de todo lo que somos.

Con una dirección magistral de Daniel Casablanca, la obra despliega un universo de imágenes, música, movimiento y emoción que recupera la esencia de la gauchesca y la transforma en una experiencia escénica vibrante, contemporánea y profundamente nuestra. Casablanca consigue que la tradición no sea una pieza de museo, sino una materia viva que respira, se mueve y nos interpela.

Federico Llambí, en el papel de Santos Vega, merece una mención especial. Su interpretación le da cuerpo y alma a la leyenda, construyendo un personaje que atraviesa el escenario con la fuerza de lo mítico y la humanidad de lo cercano. Una actuación que sostiene el corazón de esta historia y nos invita a entrar en ese territorio donde la poesía, el destino y la identidad se encuentran.

Y qué decir de esta gran compañía: Rosario Albornoz, Gonzalo Amor, Rosario Ascencio, Paraná Berreta, Gabriela Biebel, Fabricio Blanco, Camilo Carabajal, Martha Humbert Dunoyer, Federico LLambí, Emiliano Luna, Soledad Mangia, Yacaré Manso, Pedro Maurizi, Florencia Mendizabal, Roberto Monzo, Guido Napolitano, Mariana Ortiz Losada, Mariela Passeri, Solsiré Pinto, Gimena Riestra, Maia Roldán, Alejandro Segovia, Fernando Fefo Sellés, Rodrigo Vallejos, Eliana Vazquez, Alejandro Viola. Un elenco extraordinario, entregado y preciso, que construye colectivamente una obra de enorme riqueza. Cada presencia, cada gesto, cada voz suma a un entramado escénico donde nadie está de más y donde el trabajo en conjunto se vuelve una verdadera celebración del teatro.

La coreografía es una maravilla. El cuerpo se convierte en relato, la danza en memoria, el movimiento en paisaje. Malambos, ritmos, energía y plasticidad se enlazan con una potencia visual que conmueve y deslumbra. Hay una belleza extraordinaria en esa manera de contar también con el cuerpo, de hacer que la tradición popular se vuelva lenguaje teatral y que el escenario entero palpite al ritmo de nuestra tierra.

Santos Vega nos recuerda que hay historias que no necesitan ser ciertas para ser verdaderas; leyendas que nos pertenecen porque guardan algo esencial de nosotros mismos. Entre payadas, encuentros, despedidas, dolores y celebraciones, la obra nos devuelve aromas, sonidos y sentimientos que creíamos olvidados, pero que solo estaban esperando volver a despertar.

Qué alegría que el Teatro Nacional Cervantes apueste por propuestas de esta dimensión artística y cultural. Qué necesario es volver a encontrarnos con nuestras raíces a través de un teatro que honra la tradición sin renunciar a la creatividad, la belleza y la fuerza expresiva del presente.

Una dirección brillante, un elenco formidable, una compañía que deslumbra, una coreografía memorable y un Federico Llambí que encarna a Santos Vega con enorme presencia escénica.

Teatro del que emociona, del que celebra lo nuestro, del que nos recuerda quiénes somos y de dónde venimos.

Porque, a veces, para abrazar lo nuevo, necesitamos volver al principio.

¡Bravo, Santos Vega! ¡Bravo, Daniel Casablanca y toda esta maravillosa compañía del Teatro Nacional Cervantes! Y síii… VIVA LA PATRIA!

Meche Martínez

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Sobre Tratado sobre el hambre, de Zulema Lázaro

 


El hambre de los otros, el hambre de todos

Hay libros que no terminan cuando cerramos sus páginas, porque algo de lo que cuentan sigue sucediendo afuera, en las calles, en los cuerpos y en las vidas de quienes muchas veces preferimos no mirar. Tratado sobre el hambre, de Zulema Lázaro, es uno de esos libros que nos interpelan, nos conmueven y nos recuerdan que la literatura también puede ser una forma de conciencia.

Lázaro hace algo extraordinario: le da voz a quienes la sociedad suele condenar al silencio. Su protagonista, Alirio, es un hombre en situación de calle que ha perdido casi todo, pero conserva su inteligencia, su lenguaje y una singular capacidad para observar y nombrar el mundo. Su voz, desbordada, irreverente, llena de humor, ironía y poesía, es una forma de resistencia.

A su lado está Moira, su hija adolescente, que llega a vivir con él. Alirio debe enseñarle a sobrevivir en un mundo donde él mismo apenas consigue hacerlo. ¿Qué puede ofrecer un padre que carece de casa, de seguridad y de certezas? Puede transmitirle sus saberes, sus estrategias, su experiencia. Y en ese gesto, humilde y desgarrador, aparece una forma de amor que conmueve: cuidar aun cuando casi todo falta.

Zulema Lázaro no se limita a contar la pobreza: construye una lengua capaz de habitarla. No convierte a Alirio en una víctima sin matices, sino en un hombre entero, contradictorio, inteligente y digno. Le devuelve algo que la mirada social tantas veces le niega: su condición humana, su derecho a pensar y a decir.

Porque el hambre no es solamente la que duele en el estómago. También existe el hambre de afecto, de reconocimiento, de pertenencia; el hambre de ser visto, de que alguien se detenga y reconozca nuestra existencia.

Volver a esta novela en la Argentina actual adquiere una urgencia particular. Cuando las políticas económicas y sociales deterioran las condiciones de vida, cuando llegar a fin de mes se vuelve una hazaña y las necesidades más elementales se transforman en incertidumbre, el hambre deja de ser una palabra abstracta. Tiene cuerpos, rostros, familias e historias.

La literatura no reemplaza a la política, pero puede iluminar sus consecuencias humanas. Detrás de cada cifra hay una vida; detrás de cada situación de pobreza, alguien que intenta sostener sus vínculos, cuidar a los suyos y preservar su dignidad. La pobreza nunca debería parecernos natural, ni el sufrimiento ajeno convertirse en paisaje.

Alirio y Moira nos enfrentan a una pregunta dolorosa: ¿cómo se transmite el amor cuando no se puede garantizar la seguridad? ¿Cómo se ofrece un futuro cuando el presente está ocupado por la urgencia de sobrevivir?

Ahora que Zulema Lázaro presenta su nueva novela, Bianca Jagger, el próximo 12 de noviembre en Je Suis Lacan, en San Telmo, es una hermosa oportunidad para volver sobre este gran trabajo literario. No como quien recupera un libro del pasado, sino como quien encuentra en sus páginas nuevas preguntas para comprender el presente.

Hay algo profundamente amoroso en la escritura de Lázaro, aunque no sea complaciente. Su amor consiste en mirar de frente, en escuchar a quienes casi nadie escucha y en recordarnos que la dignidad no depende de cuánto dinero tengamos en el bolsillo.

Gracias, Zulema, por hacer de la palabra un refugio posible cuando casi todo lo demás falta. Por recordarnos que mirar a quienes han sido invisibilizados es también un acto de resistencia.

Porque hay libros que alimentan el pensamiento, pero este, además, nos recuerda que hay cuerpos que necesitan alimento, personas que necesitan amparo y una sociedad que necesita recuperar la capacidad de conmoverse, indignarse y actuar.


Meche Martinez

Como un aire de ilusión

Un paisaje de sueños, ilusiones y pasiones que se entrelazan.

Hay mundos que se construyen con sueños, se sostienen con ilusiones y cobran vida gracias a las pasiones que nos habitan. Como un aire de ilusión nos invita a entrar en uno de esos universos donde el circo y la familia se entrelazan profundamente, unidos por los afectos, los anhelos y la necesidad de creer que los sueños todavía son posibles.

El circo, con su magia y su poesía, se convierte en mucho más que un escenario: es un territorio donde conviven la fantasía, los vínculos y las emociones más genuinas. La familia, por su parte, aporta ese entramado íntimo donde las pasiones se revelan, se cruzan y encuentran su razón de ser.

Con excelentes actuaciones de Fabián Guzmán y Mónica Stricker, la obra construye un clima sensible y evocador, capaz de acercarnos a ese delicado equilibrio entre la realidad y la ilusión, entre lo que somos y aquello que soñamos ser.

La dramaturgia y dirección de Fernando Zabala dan forma a este paisaje teatral en el que el circo y la familia laten al unísono, recordándonos que hay pasiones que no se explican: se sienten, se viven y nos transforman.

✨ Como un aire de ilusión es una invitación a dejarnos llevar por la magia del teatro, a recuperar la capacidad de soñar y a descubrir que, a veces, basta un soplo de ilusión para que la vida vuelva a sorprendernos.

Meche Martínez

#ComoUnAireDeIlusión #Teatro #TeatroIndependiente #CríticaTeatral #FernandoZabala #FabiánGuzmán #MónicaStricker #CircoYFamilia #PasiónTeatral #Cultura

 

 

Dramaturgia: Fernando Zabala

Actúan: Fabián Guzmán, Mónica Stricker

Diseño de vestuario: Sabrina López Hovhannessian

Diseño de escenografía: Sabrina López Hovhannessian

Diseño de luces: Manuel Mazza

Realización de escenografia: Fernanda Outes

Realización de vestuario: Mane Creaciones

Fotografía: Patricio Vegezzi

Diseño gráfico: Patricio Vegezzi

Asistencia de escenario: Franco Capece, Dante Cruz

Asistencia de dirección: Julian Olcese

Prensa: Adriana Schottlender

Producción ejecutiva: Mónica Stricker

Producción general:  Fernando Zabala

Puesta en escena:  Fernando Zabala

Dirección general: Fernando Zabala

Agradecimientos: Omar Massa

Dirección de actores: Micaela Cruz

 

ÍTACA, COMPLEJO TEATRAL
Humahuaca 4027 (mapa)
Almagro - CABA - Argentina
Teléfonos: 75493926 WhatsApp 11 6669 4027
Web: https://www.instagram.com/itacacomplejoteatral/
Sábado - 17:30 hs - Hasta el 31/10/2026

 

Las gratitudes

Las Gratitudes: cuando las palabras se despiden, el amor todavía tiene algo que decir

Hay obras que llegan en el momento justo de la vida. Obras que, sin levantar la voz, nos ponen frente a esas preguntas que solemos postergar: ¿a quién le debemos un gracias? ¿Qué palabras nos quedaron pendientes? ¿Cuánto de lo que somos está hecho de aquello que alguna vez recibimos y nunca supimos cómo agradecer?

Las Gratitudes, la novela de la escritora francesa Delphine de Vigan, encuentra en su adaptación teatral una nueva forma de conmovernos. En el entrañable Teatro Picadero, ese espacio que parece guardar una intimidad particular con las historias que importan, la escena se convierte en territorio de la memoria, los afectos y la fragilidad humana.

Michka, el personaje central, es una mujer mayor que comienza a perder las palabras. Y en esa pérdida, tan dolorosa como inevitable, se revela una paradoja profundamente humana: cuando el lenguaje empieza a abandonarnos, aquello que verdaderamente importa busca otros modos de hacerse presente. Los gestos, los silencios, los recuerdos y la necesidad de agradecer adquieren entonces una dimensión extraordinaria.

Beatriz Spelzini compone una Michka conmovedora, de una sensibilidad que excede la interpretación y alcanza una verdad íntima. Su trabajo construye, desde los matices y la fragilidad, un personaje que no necesita explicarse todo el tiempo para llegar al corazón del espectador. Hay en su actuación una hondura que invita a mirar el envejecimiento no como una mera pérdida, sino como una vida entera que todavía reclama ser escuchada.

A su lado, Javier Lorenzo sostiene con solidez y sensibilidad el entramado emocional de la obra, aportando presencia y humanidad a este recorrido compartido. Y merece una mención especial Antonia Bengoechea, una actriz que viene dando verdaderos saltos cuánticos en su crecimiento artístico. Su presencia tiene frescura, escucha y una madurez interpretativa que deja entrever una evolución cada vez más interesante.

Bajo la dirección de Juan Tupac Soler y Federico Martínez, la adaptación encuentra su pulso en ese delicado equilibrio entre la emoción y la contención. Porque una historia como esta corre el riesgo de caer en el sentimentalismo, pero su potencia reside, precisamente, en permitir que la emoción aparezca sin forzarla. En dejar espacio para que cada espectador complete, desde su propia experiencia, aquello que sucede sobre el escenario.

La obra de Delphine de Vigan nos recuerda que agradecer no es solamente enumerar lo recibido. Es reconocer la huella que alguien dejó en nosotros. Es volver sobre nuestra historia y descubrir que, aun en medio del dolor, hubo manos que nos sostuvieron, palabras que nos acompañaron y presencias que hicieron más habitable el mundo.

Quizás por eso Las Gratitudes nos toca de una manera tan particular. Porque todos tenemos algo que agradecer, alguien a quien decirle lo que todavía no dijimos, alguna despedida que no terminó de encontrar sus palabras. Y porque el tiempo, que tantas veces creemos infinito, nos enfrenta con la urgencia de expresar aquello que sentimos antes de que sea demasiado tarde.

En el Picadero, la historia encuentra el clima justo para desplegar su intimidad. La cercanía de la sala, la humanidad de los personajes y la potencia de las actuaciones construyen una experiencia que permanece más allá del aplauso.

Hay palabras que se pierden. Hay recuerdos que se desvanecen. Pero hay gratitudes que permanecen.

Y tal vez el teatro tenga, entre sus muchos milagros, ese: recordarnos que todavía estamos a tiempo de decir gracias.

Meche Martínez



 

 

jueves, 15 de octubre de 2026

Córdoba Encuentro 39 Plurinacional

 


Córdoba, mujeres que alzan la voz, tambores que hacen latir las calles.

Hay encuentros que nos recuerdan por qué seguimos reuniéndonos, abrazándonos y levantando la voz. El 39.º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades fue uno de esos espacios donde las palabras, las luchas y los cuerpos se encontraron para decir que todavía hay mucho por transformar, muchos derechos que defender y muchas razones para seguir caminando juntas.

En la voz de Laura Vilches, junto a Myriam Bregman, resonó la fuerza de las mujeres que trabajan, estudian, sostienen hogares, enfrentan injusticias y no se resignan. Una voz que convoca a organizarse, a reconocerse en las luchas de las otras y a construir colectivamente la esperanza. Porque no hay transformación verdadera sin solidaridad, sin compromiso y sin la certeza de que, cuando nos unimos, nuestra fuerza crece.

Pero Córdoba también habló con el lenguaje maravilloso de la música. 🥁💜

En las calles sonó Tummbanda, tambores urbanos en manos de mujeres feministas. Y qué hermoso es ver cómo el ritmo se convierte en expresión política, cómo las manos golpean los tambores y hacen vibrar algo más que el aire: hacen vibrar la memoria, la alegría, la rebeldía y el deseo de vivir en una sociedad más justa.

Tummbanda puso cuerpo, corazón y sonido a ese encuentro. Sus tambores caminaron las calles como una celebración de la presencia de las mujeres, como una manera de ocupar el espacio público con arte, libertad y potencia colectiva. Porque el feminismo también se expresa bailando, cantando, creando y haciendo de la cultura una herramienta de transformación.

Mientras miles de mujeres y diversidades llegaban desde distintos rincones del país, los talleres abrían preguntas, las conversaciones tejían experiencias y las movilizaciones reclamaban justicia frente a las violencias. Cada voz aportó su historia. Cada presencia sumó su fuerza. Cada tambor recordó que ninguna lucha se construye en soledad.

Gracias, Laura, por poner la palabra al servicio de las luchas colectivas. Gracias a todas las mujeres y diversidades que hicieron posible este encuentro. Y gracias, especialmente, a Tummbanda, por hacer sonar en las calles de Córdoba el pulso feminista de tantas mujeres que se encuentran, resisten y crean juntas.

Porque hay palabras que nos movilizan, abrazos que nos sostienen y tambores que nos despiertan.

Y cuando todo eso sucede al mismo tiempo, la esperanza deja de ser una palabra: se vuelve cuerpo, se vuelve música, se vuelve multitud.

Que sigan sonando los tambores. Que sigan creciendo las voces. Que nunca nos falten los encuentros ni la fuerza para transformar el mundo.

Meche Martinez



#EncuentroPlurinacional #Córdoba #LauraVilches #MyriamBregman #Tummbanda #TamboresUrbanos #MujeresYDiversidades #Feminismo #CulturaYResistencia #Sororidad

 

domingo, 20 de septiembre de 2026

La interprete

 

CUANDO UNA ACTRIZ SE ANIMA A TRADUCIRSE A SÍ MISMA

Hay actuaciones que interpretan un personaje y hay otras que construyen un acontecimiento teatral. En La intérprete, Eleonora Wexler hace exactamente eso: convierte su cuerpo, su voz y su silencio en territorio de transformación.
Con dramaturgia y dirección de Francisco Lumerman, la obra nos encierra junto a Antonia en un lugar remoto, extraño, casi imposible de descifrar. Una mujer acusada de haber matado a un presidente mientras asegura que ella solo se dedicó a amar y traducir.
Pero traducir aquí no significa solamente pasar de una lengua a otra: significa intentar descifrar quiénes somos. Allí comienza el verdadero viaje de esta mujer y también el de la actriz que la encarna.
Wexler venía transitando el universo del unipersonal, pero en La intérprete parece dar un salto cuántico. Como si todo lo aprendido anteriormente hubiera sido apenas la preparación para llegar hasta este lugar. Hay otra corporalidad, otra respiración, otra manera de administrar la mirada y, fundamentalmente, otra manera de construir la palabra.
Lumerman crea incluso un idioma propio que Wexler incorpora hasta lograr algo extraordinario: que nosotros creamos que esa lengua existe.
No parece una actriz hablando un idioma inventado; parece una mujer intentando sobrevivir dentro de una lengua que le pertenece. Mientras Antonia recuerda, reconstruye y se cuenta, algo comienza a quebrarse en esa aparente armadura.
La transformación sucede delante de nuestros ojos, casi imperceptiblemente, hasta que comprendemos que ya no estamos frente a la misma mujer.
Eleonora Wexler no subraya el cambio: lo deja suceder.
Lo trabaja desde el cuerpo, desde los pequeños movimientos, desde una voz que encuentra nuevos registros y desde silencios que dicen tanto como las palabras.
Lumerman escribe una historia original, inquietante e inteligente, y la dirige con una precisión que permite que cada revelación llegue cuando debe llegar.
El espacio, la luz, el sonido y la música terminan de construir ese universo suspendido entre realidad, memoria y delirio. Pero es la protagonista quien sostiene el centro gravitacional de la obra, sola en escena, consigue que nunca sintamos la ausencia de los otros.
Los inventa, los recuerda, los escucha y los hace existir a través de su propia presencia.
La intérprete es, finalmente, una obra sobre las palabras, pero también sobre aquello que las palabras no pueden traducir.
Eleonora Wexler, esta vez, no solamente interpreta: se transforma y nos demuestra cuánto talento todavía tenía por revelar.
Una actuación brillante, poderosa y conmovedora, en una obra que merece ser escuchada, mirada y, sobre todo, sentida.

Meche Martínez

Dramaturgia: Francisco Lumerman

Actúan: Eleonora Wexler

Diseño de vestuario: Paola Delgado

Diseño de escenografía: Rodrigo González Garillo

Diseño sonoro: Guadalupe Otheguy

Música original: Guadalupe Otheguy

Diseño De Iluminación: Ricardo Sica

Fotografía: Alejandra López

Comunicación: Den Kemelmajer

Diseño gráfico: Sergio Calvo

Asistencia de dirección: Fabiana Ferrada

Prensa: Carolina Alfonso

Producción ejecutiva: Romina Ciera

Dirección de Producción: Romina Chepe

Dirección: Francisco Lumerman

MOSCÚ TEATRO
Ramírez de Velasco 535
Villa Crespo - CABA - Argentina
Teléfonos: 1144244618
Web:
http://www.moscuteatro.com.ar
Miércoles - 20:30 hs - Hasta el 25/11/2026

 

 

Mala Madre

 

Cuando Raquel Ameri vino a mi streaming y me habló de hacer un unipersonal documental sobre su vida, me entusiasmó la idea, pero de ahí a la realidad... fue una gratisima sorpresa.

Su historia me parecía un territorio enorme para transitar, pero no imaginé que se convertiría en esta gran obra teatral.
Mala madre, con autoría de Raquel Ameri, dramaturgia de Maruja Bustamante y dirección de Paola Luttini, conmueve desde la verdad.
Una obra documental sobre maternidad, duelo y deseo, pero también sobre identidad, mandatos y libertad.
A partir de su historia personal y de material audiovisual registrado durante años, Ameri se expone sin máscaras.
Revisa culpas, contradicciones y aquellas zonas de la maternidad que pocas veces nos animamos a nombrar.
El amor, el cansancio, el deseo y la necesidad de seguir siendo una misma aparecen sin respuestas fáciles.
Y allí está una de las grandes virtudes de la obra: no juzga, no explica, no pide perdón.
Ameri simplemente se atreve a mirar su propia historia de frente.
Y lo hace con una enorme valentía.
No interpreta solamente su vida: la vuelve a habitar.
Revive a sus muertos, honra a sus vivos y transforma sus recuerdos en materia teatral.
Su ductilidad, su sensibilidad y su enorme composición demuestran que su arte no tiene techo.
La dirección de Luttini convierte ese universo íntimo en una experiencia que también nos pertenece y encuentra el delicado equilibrio entre documento, memoria y escena.
La música de Facundo Salas suma emoción y profundidad a cada momento.
La iluminación de Fernando Chacoma completa y potencia este lenguaje de memoria y presencia.
Mala madre habla de la maternidad, pero también de ser mujer sin desaparecer detrás de ningún mandato.
Habla de amar y cansarse, de perder y reconstruirse, de desear y sentir culpa.
Habla, en definitiva, del derecho a ser muchas cosas a la vez.
Por eso la obra trasciende lo autobiográfico y se vuelve profundamente colectiva.
Porque en la historia de Raquel también podemos reconocer nuestras propias preguntas.
Una obra sensible, valiente y profundamente humana.
Raquel Ameri se desnuda ante nosotros y convierte su verdad en arte.
Cuando una verdad encuentra el cuerpo de una gran actriz, puede convertirse en teatro.

Meche Martínez

Autoría: Raquel Ameri

Dramaturgia: Maruja Bustamante

Actúan: Raquel Ameri

Redes Sociales: Maria Zavalla, Maria Zavalla

Audiovisuales: Lucas Gingles

Música: Facundo Salas

Diseño De Iluminación: Fernando Chacoma

Fotografía: Alejandra López

Diseño gráfico: Eric Baez, Enchulame Contenidos

Asistencia coreográfica: Flor Anca

Asistencia de dirección: Mateo Demarchi Dunat

Prensa: Varas & Otero

Producción ejecutiva: Mateo Demarchi Dunat

Dirección: Paola Luttini

NÜN TEATRO BAR
Juan Ramirez de Velasco 419
Villa Crespo - CABA - Argentina
Teléfonos: 4854-2107
Web:
http://www.nunteatrobar.com.ar
Viernes - 22:30 hs - Hasta el 30/10/2026

 

 

Santos Vega

  SANTOS VEGA: EL REGRESO A NUESTRAS RAÍCES,  UNA FIESTA DE TEATRO Y ARGENTINIDAD Hay propuestas teatrales que trascienden el escenario y ...