martes, 11 de agosto de 2026

Haroldo en la luz

 

"Haroldo en la luz": el teatro como un acto de memoria

Hay espectáculos que trascienden el escenario para convertirse en un acto de reparación. Haroldo en la luz pertenece a esa rara categoría. La obra escrita y dirigida por Paula Mujica Lainez no pretende reconstruir cronológicamente la vida de Haroldo Conti; elige algo mucho más valioso: hacerlo presente. Al escritor, al hombre del Delta, al militante, al compañero de Marta Scavac y, sobre todo, al ser humano cuya palabra sigue navegando intacta.

La dirección de Paula Mujica Lainez encuentra un equilibrio admirable entre la intimidad y la emoción, dejando que la poesía de los textos de Conti respire con naturalidad. La dramaturgia dialoga con novelas como Sudeste, Alrededor de la jaula y, especialmente, Mascaró, el cazador americano, obra fundamental que marcó un momento decisivo en la vida del escritor y que aquí adquiere un lugar privilegiado como emblema de su libertad creativa y de su compromiso con la literatura.

El gran acontecimiento de la función es, una vez más, Osmar Núñez. Dueño de una de las trayectorias más sólidas del teatro argentino contemporáneo, compone un Haroldo Conti de extraordinaria humanidad. Sin golpes de efecto, con una interpretación de absoluta verdad, confirma por qué es uno de nuestros actores imprescindibles. Cada palabra, cada silencio y cada gesto construyen un personaje que emociona profundamente.

Lorena Szekely aporta una Marta Scavac luminosa y sensible, sosteniendo con enorme delicadeza el vínculo amoroso que atraviesa la obra. La química entre ambos intérpretes convierte la escena en un territorio de absoluta autenticidad.

Como es habitual en los trabajos de Alejandro Mateo, la escenografía y el vestuario de época poseen una belleza rigurosa y expresiva. Cada elemento acompaña la narración con elegancia, recreando un universo donde la memoria encuentra su espacio físico.

El cierre conmueve de manera inevitable. La aparición en video del verdadero Haroldo Conti rompe la última frontera entre el teatro y la realidad. Su presencia emociona hasta el silencio y recuerda que la dictadura pudo desaparecer a un hombre, pero jamás borrar su literatura ni su ejemplo.

Haroldo en la luz es una obra profundamente necesaria. Porque mientras existan artistas capaces de convocar la memoria con semejante sensibilidad, Haroldo Conti seguirá vivo entre nosotros, iluminando, como el río que tanto amó, las orillas de nuestra historia.

Meche Martínez

 

Dramaturgia: Paula Mujica Lainez

Actúan: Osmar NuñezLorena Szekely

Diseño de vestuario: Alejandro Mateo

Diseño de escenografía: Alejandro Mateo

Diseño de objetos: Lucía Masllorens

Realización de escenografía: Eduardo Pacha Paglieri

Realización de objetos: Lucía Masllorens

Video: Andrés Cuervo

Audiovisuales: Florencia Mujica

Operación de sonido: Lucas Soriano

Operación de video: Lucas Soriano

Diseño De Iluminación: Marco Pastorino

Fotografía: Ximena Duhalde

Diseño gráfico: Cecilia Caligaris

Asistencia de dirección: Paula Rossi

Prensa: Natalia Bocca

Producción ejecutiva: Matías Cerezo

Colaboración en dramaturgia: Paula Rossi

Puesta en escena: Paula Mujica Lainez

Dirección: Paula Mujica Lainez

EL PORTON DE SANCHEZ
Sánchez de Bustamante 1034 
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 75288019
Web: 
http://www.elportondesanchez.com.ar/
Domingo - 17:30 hs - Hasta el 30/08/2026

 

#HaroldoEnLaLuz

#HaroldoConti

#TeatroArgentino

#OsmarNúñez

#LaMemoriaEstáViva

lunes, 3 de agosto de 2026

Soy Dicky del Solar

 


"Soy Dicky del Solar": cuando la risa se convierte en espejo

Hay obras que entretienen. Otras incomodan. "Soy Dicky del Solar", creada por Mariela Asensio y Ezequiel Campa, consigue algo mucho más difícil: hace reír mientras obliga a preguntarse por qué nos estamos riendo.

Asensio y Campa cruzan con inteligencia sus universos creativos para construir un personaje tan exagerado como reconocible. El humor funciona como un señuelo. La carcajada llega, sí, pero detrás aparece una verdad incómoda: la de una sociedad que muchas veces elegimos no mirar, aunque exista con una crueldad cotidiana y silenciosa. Es posible que esa realidad esté sentada al lado nuestro en la platea, como me ocurrió en el Teatro del Pueblo.

La dramaturgia avanza entre confesiones, derrapes, vulnerabilidades, terrores y hasta carpinchos, componiendo un retrato feroz del lado B de ciertos privilegios. Nordelta deja de ser un escenario para transformarse en un estado de ánimo, donde el absurdo y la fragilidad conviven con una naturalidad escalofriante.

Ezequiel Campa ofrece gran actuación descomunal. Su Dicky no busca la caricatura fácil; encuentra la humanidad del personaje aun cuando resulta insoportable. Esa es, justamente, la mayor virtud de su trabajo: obligarnos a reconocer que detrás de la risa hay una persona y, detrás de esa persona, una parte de nuestra propia sociedad.

A su lado, Emiliano Figueredo se convierte en el oxígeno de la obra. Su presencia aporta el equilibrio justo, el aire necesario para que el espectador pueda respirar en medio de tanta tensión.

"Soy Dicky del Solar" no es solamente una comedia. Es una experiencia que deja preguntas abiertas cuando se encienden las luces. Una obra necesaria. De esas que vale la pena ver porque, además de divertir, nos enfrenta con un mundo que existe, convive con nosotros y merece ser mirado de frente.

Meche Martínez

 

Autoría: Mariela AsensioEzequiel Campa

Actúan: Ezequiel CampaEmiliano Figueredo

Audiovisuales: Mariela Asensio

Producción ejecutiva: Héctor Bordoni

Dirección: Mariela Asensio

 

TEATRO DEL PUEBLO
Lavalle 3636 
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 75421752
Web: 
http://www.teatrodelpueblo.com.ar
Entradas desde: $ 30.000,00 - Lunes - 20:00 hs - Del 03/08/2026 al 10/08/2026, 31/08/2026 y 19/10/2026

sábado, 18 de julio de 2026

Caricias

 


Hay autores que escriben historias. Y hay otros, como Sergi Belbel, que escriben las grietas por donde se escapa la condición humana. "Caricias" pertenece a esa segunda categoría. Es una obra que no pretende responder preguntas; las deposita con delicadeza —y, a veces, con brutalidad— sobre el escenario para que sea el espectador quien termine de habitarlas.

La estructura fragmentada y aparentemente dispersa podría hacer pensar que asistimos a pequeñas historias independientes. Sin embargo, bajo la adaptación y dirección de Andrés Bazzalo, cada escena encuentra un hilo invisible que la enlaza con la siguiente. Allí reside uno de los mayores aciertos de esta puesta: las transiciones son de una precisión admirable. Los personajes entran y salen como si el destino los empujara apenas unos centímetros, pero lo suficiente para tocar —o herir— la vida del otro. De pronto, comprendemos que ninguna historia está aislada; todas forman parte de una misma respiración, de un mismo latido urbano donde la incomunicación se vuelve el idioma compartido.

Bazzalo vuelve a demostrar esa sensibilidad tan propia de los grandes directores: convertir lo cotidiano en una experiencia teatral profunda. Pareciera que no sucede nada extraordinario. No hay artificios, golpes de efecto ni grandilocuencia. Sin embargo, sucede todo. Porque la verdadera acción transcurre en aquello que no se dice, en los silencios, en las miradas que llegan tarde, en las palabras que no alcanzan y en las caricias que nunca terminan de ser refugio.

El elenco sostiene esa arquitectura emocional con una admirable homogeneidad. Daniel Alvaredo, Tomás Castaño, Julián Chertkoff, Mariana Cinat, Adriana Dicaprio, Martín Dodera, Silvia Kalfaian, Felipe Mariuzzi, Poppy Murray, Jorge Prado, Paula Rubinsztein y Joaquín Sequeira Vega construyen un entramado actoral donde nadie busca sobresalir por encima del otro. Cada interpretación encuentra su medida exacta y, justamente por eso, el conjunto adquiere una fuerza conmovedora. Todos parecen formar parte de un mismo organismo escénico, donde cada personaje es apenas un eslabón de una cadena infinita de encuentros, desencuentros y heridas.

La escenografía de Alejandro Mateo, práctica en apariencia y profundamente inteligente en su concepción, vuelve a confirmar la creatividad de un artista que entiende que el espacio también narra. Sin imponerse, acompaña el ritmo de las escenas y permite que las emociones ocupen el centro del escenario.

"Caricias" habla de personas que intentan comunicarse y apenas logran rozarse. De vínculos que nacen heridos. De una ciudad inmensa donde todos buscan ser vistos y, sin embargo, terminan atravesando la vida ajena con la misma fugacidad con la que se cruzan dos desconocidos en una vereda. Belbel nos recuerda que la violencia no siempre grita: muchas veces susurra. Y que la ternura también puede esconderse en un gesto mínimo, casi imperceptible.

Al finalizar la función, uno no sale con respuestas. Sale observando distinto. Mirando con otros ojos a quienes caminan al lado, preguntándose cuántas historias desconocidas conviven en una misma ciudad y cuánto de nosotros mismos hay en esos personajes que buscan desesperadamente una caricia, una palabra, una mirada capaz de romper la soledad.

Porque ese es el verdadero triunfo del teatro: cuando el telón baja, pero la obra continúa viviendo dentro del espectador.

Meche Martínez

 

Autoría: Sergi Belbel

Versión: Andrés Bazzalo

Actúan: Daniel AlvaredoTomás CastañoJulian ChertkoffMariana CinatAdriana DicaprioMartin DoderaSilvia KalfaianFelipe MariuzziPoppy MurrayJorge PradoPaula RubinszteinJoaquín Sequeira Vega

Diseño de vestuario: Adriana Dicaprio

Diseño de escenografía: Alejandro Mateo

Diseño de luces: Soledad Ianni

Asistencia de dirección: Brisa Libertad Hunglinger

Producción ejecutiva: Poppy Murray

Dirección general: Andrés Bazzalo

 

EL PORTON DE SANCHEZ
Sánchez de Bustamante 1034 
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 75288019
Web: 
http://www.elportondesanchez.com.ar/
Entrada: $ 20.000,00 - Domingo - 20:00 hs - Hasta el 30/08/2026

 

 

La salud de los enfermos

 

Hay obras que no se limitan a ser representadas: suceden. Respiran. Se instalan en el cuerpo del espectador como un recuerdo que todavía no ocurrió. Eso pasa en el Teatro del Pueblo, donde la experiencia comienza incluso antes de ocupar la butaca.

En el hall, una instalación concebida por Alejandro Dramis abre una puerta invisible. Es una invitación delicada a desprenderse del tiempo cotidiano para ingresar a otro territorio, uno donde la poesía se vuelve materia y la imaginación recupera el lugar que tantas veces le negamos. Ese primer gesto ya anuncia que lo que vendrá no será simplemente teatro: será un viaje.

Y entonces aparece Julio Cortázar. No como un autor del pasado, sino como una presencia viva, inquieta, profundamente contemporánea. Su palabra encuentra en la dirección de Leandro Cóccaro una traducción escénica de una sensibilidad extraordinaria. Cóccaro no dirige: compone un universo. Con inteligencia, creatividad y una prolijidad admirable, construye imágenes que parecen suspendidas entre el sueño y la memoria. Cada movimiento, cada silencio, cada pausa está cargada de sentido. Hay una belleza serena en su mirada, una confianza absoluta en el poder de la escena para decir aquello que las palabras apenas alcanzan a rozar.

El elenco sostiene ese milagro con interpretaciones de enorme verdad. Cecilia Cósero, Edgardo Marchiori, Gabriel Schapiro, Martha Sosa Quintana y Paula Thie entregan actuaciones de una precisión conmovedora. Ninguno busca el lucimiento individual; todos parecen respirar al mismo ritmo, convirtiéndose en un organismo escénico que emociona por su autenticidad. Sus interpretaciones no ilustran el texto: lo habitan.

La escenografía y el vestuario de Roma González dialogan con la esencia cortazariana desde una elegancia impecable. Nada sobra, nada falta. Todo acompaña ese delicado equilibrio entre lo real y lo fantástico. La iluminación, con sus tonos sepia diseñada por Leandro Cóccaro y Manon Minetti, envuelve la escena en una nostalgia luminosa, como si cada cuadro fuera una fotografía antigua que, de pronto, comenzara a respirar delante de nuestros ojos. Y la música de Michel Gaudin completa esa atmósfera con una sensibilidad que transporta, que acaricia la memoria y termina de construir un lenguaje escénico profundamente poético.

Esta no es una obra para ver una sola vez. Es una de esas experiencias que cambian con cada encuentro, porque uno nunca vuelve a ser el mismo espectador. Merece regresar a ella, descubrir nuevas capas, dejarse sorprender otra vez.

Y también se debe un lugar en las escuelas. Porque acercar a los jóvenes a Cortázar desde un escenario como este es demostrar que la literatura no pertenece a los libros cerrados, sino al pulso vivo del teatro, donde las palabras recuperan su respiración original y la imaginación vuelve a convertirse en un acto de libertad.

Una puesta de exquisita belleza, profundamente humana y delicadamente poética. De esas que nos recuerdan por qué el teatro sigue siendo uno de los lugares más poderosos para encontrarnos con el arte... y con nosotros mismos.

Meche Martínez

 

Autoría: Julio Cortázar

Actúan: Cecilia CóseroEdgardo MarchioriGabriel SchapiroMartha Sosa QuintanaPaula Thie

Vestuario: Roma González

Escenografía: Roma González

Diseño sonoro: Leandro CóccaroMichel Gaudin

Instalación visual: Alejandro Dramis

Música original: Michel Gaudin

Diseño De Iluminación: Leandro CóccaroManon Minetti

Fotografía: Juan Pablo Caldarone

Asistencia de dirección: Guillermina Arciniega

Prensa: Cecilia Gamboa

Producción ejecutiva: Guillermina ArciniegaLeandro CóccaroAlejandro DramisEdgardo Marchiori

Producción: Leandro CóccaroEdgardo Marchiori

Puesta en escena: Leandro Cóccaro

Dirección: Leandro Cóccaro

Participaciones

Web: https://www.instagram.com/lasaluddelosenfermos/

Duración: 60 minutos
Clasificaciones: Teatro, Presencial, Adultos

TEATRO DEL PUEBLO
Lavalle 3636 
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 75421752
Web: 
http://www.teatrodelpueblo.com.ar
Entradas desde: $ 24.000,00 - Domingo - 18:00 hs - Hasta el 30/08/2026

 

miércoles, 8 de julio de 2026

Quien sea llega tarde

 

Quien sea llega tarde 

cuando el teatro nos recuerda que todavía estamos a tiempo

Hay obras que entretienen, algunas, pocas, conmueven, y están aquellas que, silenciosamente, se sientan a nuestro lado para hacernos preguntas incómodas. Quien sea llega tarde pertenece a ese puñado imprescindible.

En el querido Teatro Picadero, Paula Ransenberg y Nayla Pose ofrecen dos interpretaciones extraordinarias. No exagero al decir que, cuando se las ve sobre el escenario, uno vuelve a convencerse de que Argentina sigue teniendo algunas de las mejores actrices del mundo. Cada gesto, cada silencio, cada respiración está cargada de verdad. No interpretan personajes: los habitan.


La escenografía parece decir que ya no queda nada. Una vieja cajonera metálica de oficina, una escalera de chapa gastada, un tablero eléctrico apenas armado, una montaña de papeles, una máquina de escribir y una lámpara. Apenas eso. Y, sin embargo, ese despojo construye un universo entero. No sobra un objeto. No falta una metáfora.

Con texto de Eusebio Calonge y la precisa dirección de Paco de la Zaranda, la obra se define como una intensa y poética tragicomedia existencial. Pero entre líneas sucede algo todavía más inquietante: nos arroja al rostro el mundo que estamos viviendo y el que podríamos terminar aceptando si seguimos dormidos. Es un espejo deformado que, paradójicamente, refleja nuestra realidad con absoluta nitidez.

Quizá un subtítulo posible sería "Las olvidadas". Aunque, en verdad, los olvidados somos todos. Los que esperan, los que resisten, los que sobreviven entre papeles inútiles, promesas rotas y un sistema que parece haber abandonado a las personas. En esa rutina absurda de las dos mujeres late la sensación de una Argentina golpeada, desgastada y, aun así, obstinadamente viva.

Lo admirable es que semejante desolación nunca renuncia al humor. Allí aparece la enorme inteligencia de la obra: la risa no alivia el drama; lo vuelve todavía más humano. La imaginación se convierte en el último territorio de resistencia cuando todo alrededor amenaza con derrumbarse.



Y entonces ocurre el milagro que solo el teatro consigue. Dos actrices, un puñado de objetos y un texto de enorme belleza bastan para construir un universo que nos abraza, nos incomoda y nos obliga a pensar. Se sostiene en las actuaciones. Se soporta en la poesía. Se celebra en el aplauso.

Porque hay funciones de las que uno sale satisfecho. Y hay otras, como Quien sea llega tarde, de las que uno sale un poco distinto. ¡Brillante!

Meche Martínez


Una obra de EUSEBIO CALONGE con PAULA RANSENBERG y NAYLA POSE Dirigida por PACO DE LA ZARANDA y Producción de SEBASTIÁN BLUTRACH

UNA OBRA DE EUSEBIO CALONGE

DIRECCIÓN - PACO DE LA ZARANDA

ACTÚAN – PAULA RANSENBERG Y NAYLA POSE

ESPACIO ESCÉNICO - EDUARDO GRAHAM

ILUMINACIÓN - ADRIANA ANTONUTTI / JUAN MANUEL NOIR

VESTUARIO / IDEAS ENHEBRADAS S.A.

DISEÑO GRÁFICO - VÍCTOR IGLESIAS CLIMENT

PRENSA - SMW

REDES - BUSHI CONTENIDOS

ASISTENCIA DE DIRECCIÓN - CAMILO BLUTRACH

PRODUCCIÓN EJECUTIVA - LUCIANO GRECO

PRODUCCIÓN GENERAL - SEBASTIÁN BLUTRACH


Quien sea llega tarde, 
Teatro Picadero. Pasaje Santos Discépolo 1857. CABA

Domingos 18 hs. Entradas en www.platenet.com o en boletería

 

 

Haroldo en la luz

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