lunes, 9 de febrero de 2026

Los inocentes

 

Selva Almada / Ilustraciones de Lilian Almada

No voy a recorrer la trayectoria de Selva Almada porque ya la conocemos todos. Su obra ocupa un lugar firme en la literatura argentina contemporánea. Hablemos, entonces, de Los inocentes.

Los inocentes es un libro publicado por una editorial de Entre Ríos y, desde ese gesto editorial y geográfico, Selva Almada retorna a un territorio conocido: la infancia atravesada por la naturaleza y narrada desde una perspectiva oblicua, donde el mundo adulto aparece corrido, fragmentado, incompleto. Los niños y niñas protagonistas miran, escuchan, intuyen; y en ese gesto se construye una mirada que no juzga, pero tampoco idealiza.

Ante todo, me conmueve que se trate de cuentos con infancia. Infancias reales, sensibles, expuestas. Y me conmueve, además, el encuentro entre hermanas para crear una obra en común. Selva y Lilian Almada se reúnen aquí en un libro que parece reforzar un lazo, como si escribir e ilustrar también fuera una forma de estar juntas. Tal vez por no tener hermanas, este gesto me despierta una ternura particular.

Los entornos rurales y naturales atraviesan varios de los relatos de este volumen, como sucede en gran parte de la obra narrativa de Almada. La relación de los personajes con el paisaje no funciona como decorado sino como una presencia viva, a veces protectora, a veces amenazante. Este retorno a la naturaleza se profundiza en Los inocentes, un libro que incorpora las ilustraciones de Lilian Almada, logrando una armonía notable entre imagen y palabra.

Lilian Almada, reconocida por explorar el universo infantil a través de esculturas de muñecas y acuarelas, consigue capturar en sus ilustraciones un clima fantasmal, incluso gótico, que dialoga con el tono del libro. Se trata, además, del primer libro que Selva Almada publica en su provincia natal, lo que suma otra capa de sentido a este regreso: al origen, a la infancia, a la tierra.

Los niños que habitan estos cuentos se enfrentan tempranamente al misterio de la muerte, a la fuerza de la imaginación y a la existencia de otros mundos posibles. En ese tránsito aparecen secretos, silencios y zonas oscuras que suelen permanecer ocultas en la infancia, pero que aquí emergen con una potencia inquietante.

Las infancias atravesadas por la ausencia —o la insuficiencia— del mundo adulto, en contacto permanente con una naturaleza acechante, son un tema recurrente en la narrativa de Selva Almada. En Los inocentes, estas coordenadas reaparecen con claridad en un conjunto de relatos donde los niños protagonizan historias que dialogan con la mejor tradición del cuento trágico rioplatense, evocando inevitablemente la figura de Horacio Quiroga.

En estas tramas, la escritora nacida en Villa Elisa en 1973 aborda la infancia con la intensidad que caracteriza toda su obra. No hay aquí paraísos perdidos ni idealizaciones nostálgicas: las infancias de Los inocentes son territorios de experiencia profunda, donde la belleza convive con el peligro y donde crecer implica, muchas veces, una forma temprana de pérdida.

Los inocentes es un libro que vuelve, pero no para quedarse. Vuelve a la infancia, a la naturaleza, a la provincia, a la familia, y en ese movimiento reafirma una poética propia. Un volumen donde la escritura de Selva Almada y las ilustraciones de Lilian Almada se entrelazan con una delicadeza feroz, construyendo una obra importante en la literatura argentina. (Meche Martínez)



 

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