Hay actores que no se interpretan: se habitan.
Leonardo Sbaraglia pertenece a esa estirpe. Leo es Leo, es nuestro, y su trazo
escénico ya dialoga —sin estridencias y con absoluta legitimidad— con los
nombres mayores de nuestra historia teatral: Alfredo Alcón, Pepe Soriano,
Héctor Alterio. Que sea tan argentino, tan de acá, tan profundamente
reconocible en su decir y en su silencio, nos conmueve y nos reúne.
“Los días perfectos”, basada en la novela de Jacobo
Bergareche, es la gran excusa —bendita excusa— para volver a encontrarnos con
él en el escenario del Teatro Nacional Cervantes, ese templo laico donde la
palabra adquiere densidad histórica. Con producción del propio teatro y la
solvencia de quienes conocen el pulso de esa casa, la obra logra algo
infrecuente: que el texto respire, que la dirección se haga sentir sin
imponerse y que el actor sea el centro magnético de la experiencia teatral.
En ese clima de sobriedad inteligente, Sbaraglia
construye un personaje que no declama emociones: las deja caer, como quien no
puede evitar decir lo que duele.
La trama es, en apariencia, simple y por eso mismo
devastadora: amor y desamor, deseo y pérdida, la conciencia de lo irreversible.
Pero “Los días perfectos” no narra una historia; nos invita a detenernos. A
pensar en aquello que no vuelve, en lo que elegimos y en lo que dejamos pasar.
Es un paisaje íntimo, casi suspendido en el tiempo, donde los deseos están en
movimiento, las inseguridades se exhiben sin pudor y los miedos del narrador
quedan al alcance de la mano, como si el escenario fuera también el interior de
nuestra propia cabeza.
Hay algo profundamente teatral en esta propuesta: la transmutación
de la literatura en cuerpo, en voz, en respiración compartida. El texto —ya de
por sí sublime— en boca de Sbaraglia se potencia porque él sabe cómo volverlo
único, irrepetible, vivo. Cada función es un acto de entrega que el público
agradece con aplausos de pie, noche tras noche, como un ritual necesario.
En este enero porteño, “Los días perfectos” se erige
como la obra destacada de la temporada: una experiencia sensible, madura,
profundamente humana. Teatro del que no busca deslumbrar, sino permanecer.
Teatro que, cuando cae el telón, sigue hablando en nosotros. ¡Excelente! (Meche
Martínez)
Sobre textos de: Jacobo Bergareche
Intérpretes: Leonardo Sbaraglia
Producción De Video: Nicolás Matias
Marino
Musicalización: Daniel Veronese
Asesoramiento artístico: Maria Figueras
Asistencia de dirección: Toía Béhèran, Vanesa Campanini, Matías López
Stordeur, Mónica Quevedo
Producción ejecutiva: Chiara Alessi
Productor Del Tnc: Santiago Carranza
TEATRO NACIONAL
CERVANTES
Libertad 815
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4816-4224
Web: http://www.teatrocervantes.gob.ar/
Entradas desde: $ 20.000,00 - Domingo, Miércoles, Jueves, Viernes y Sábado -
21:00 hs - Hasta el 01/02/2026
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