martes, 27 de enero de 2026

Cuestión de género

 

Cuestión de género se inscribe en ese territorio donde la comedia deja de ser un mero dispositivo de entretenimiento para volverse pensamiento en acto. La obra, escrita por Jade Rose Parker, aborda con inteligencia y una sensibilidad filosa los pliegues de la identidad, los prejuicios heredados, la homofobia soterrada y las contradicciones morales de una burguesía que se pretende moderna pero aún tiembla cuando el deseo, el género o el amor se corren de lo esperado. Parker escribe con una lucidez notable: sus diálogos son brillantes, punzantes, a veces incómodos, y logran lo más difícil—hacer reír mientras desarman certezas. Cada palabra parece puesta para abrir una grieta, para evidenciar que lo “natural” muchas veces no es más que una construcción aprendida.

Sobre ese material potente, Nelson Valente realiza una dirección de una fineza admirable. Conduce la escena con una precisión que nunca aplasta el texto, sino que lo hace respirar, desplegarse, crecer en la carne de los intérpretes. Valente sabe cuándo acelerar el ritmo para potenciar el humor y cuándo detenerse para permitir que emerja la emoción, esa que aparece casi sin aviso y deja al espectador desarmado. Dirigir a figuras como Moria Casán y Jorge Marrale no es tarea menor, y sin embargo el director logra un equilibrio virtuoso: los contiene, los impulsa y los pone al servicio de un todo profundamente orgánico.

Moria Casán, diva absoluta, cercana a cumplir 80 años, es ella misma. Hay en su actuación una conciencia plena de su figura pública, pero también una entrega genuina al juego teatral. Su presencia ilumina la escena, maneja el tempo del humor con maestría y construye un personaje que oscila entre la rigidez ideológica y la fragilidad emocional, sin perder nunca su magnetismo.

La sorpresa —para quien no lo haya visto antes sobre un escenario— es Jorge Marrale. Su trabajo es inmenso. Desde una actuación sólida, contundente y profundamente amorosa, logra que la mirada del espectador se centre en él casi de manera inevitable. Marrale compone con una humanidad conmovedora: su personaje no declama, no explica, vive. Y en ese vivir se vuelve espejo, pregunta, herida abierta.

Paula Kohan y Ariel Pérez de María completan este grupete familiar con una precisión notable. Ambos ensamblan a la perfección, aportando matices, tensión y verdad a una estructura que necesita de cada pieza para funcionar. No hay excesos ni desajustes: cada actuación dialoga con la otra, sosteniendo el clima de una obra que se mueve con soltura entre la risa franca y la reflexión profunda.

Cuestión de género es una obra sensible y diversa, enorme en su alcance emocional y conceptual. Una comedia que no subestima al público, que invita a reírse de lo que duele y a pensar en aquello que todavía incomoda. Teatro vivo, inteligente, necesario. Inmenso. Para ver… (Meche Martinez)


Teatro Metropolitan (Av. Corrientes 1343, CABA)  funciones de miércoles a viernes a las 20:00 hs, sábados a las 20:30 hs y domingos a las 19:15 hs.

 

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Cuestión de género

  Cuestión de género se inscribe en ese territorio donde la comedia deja de ser un mero dispositivo de entretenimiento para volverse pensam...