Cuestión de género se inscribe en ese territorio donde la comedia deja de ser un mero dispositivo de entretenimiento para volverse pensamiento en acto. La obra, escrita por Jade Rose Parker, aborda con inteligencia y una sensibilidad filosa los pliegues de la identidad, los prejuicios heredados, la homofobia soterrada y las contradicciones morales de una burguesía que se pretende moderna pero aún tiembla cuando el deseo, el género o el amor se corren de lo esperado. Parker escribe con una lucidez notable: sus diálogos son brillantes, punzantes, a veces incómodos, y logran lo más difícil—hacer reír mientras desarman certezas. Cada palabra parece puesta para abrir una grieta, para evidenciar que lo “natural” muchas veces no es más que una construcción aprendida.
Sobre ese material
potente, Nelson Valente realiza una dirección de una fineza admirable.
Conduce la escena con una precisión que nunca aplasta el texto, sino que lo
hace respirar, desplegarse, crecer en la carne de los intérpretes. Valente sabe
cuándo acelerar el ritmo para potenciar el humor y cuándo detenerse para
permitir que emerja la emoción, esa que aparece casi sin aviso y deja al
espectador desarmado. Dirigir a figuras como Moria Casán y Jorge
Marrale no es tarea menor, y sin embargo el director logra un equilibrio
virtuoso: los contiene, los impulsa y los pone al servicio de un todo
profundamente orgánico.
Moria Casán, diva absoluta, cercana a cumplir 80 años, es ella
misma. Hay en su actuación una conciencia plena de su figura pública, pero
también una entrega genuina al juego teatral. Su presencia ilumina la escena,
maneja el tempo del humor con maestría y construye un personaje que oscila
entre la rigidez ideológica y la fragilidad emocional, sin perder nunca su
magnetismo.
La sorpresa —para quien
no lo haya visto antes sobre un escenario— es Jorge Marrale. Su trabajo
es inmenso. Desde una actuación sólida, contundente y profundamente amorosa,
logra que la mirada del espectador se centre en él casi de manera inevitable.
Marrale compone con una humanidad conmovedora: su personaje no declama, no
explica, vive. Y en ese vivir se vuelve espejo, pregunta, herida abierta.
Paula Kohan y Ariel Pérez de María completan este grupete
familiar con una precisión notable. Ambos ensamblan a la perfección, aportando
matices, tensión y verdad a una estructura que necesita de cada pieza para
funcionar. No hay excesos ni desajustes: cada actuación dialoga con la otra,
sosteniendo el clima de una obra que se mueve con soltura entre la risa franca
y la reflexión profunda.
Cuestión de género es una obra sensible y diversa, enorme en su alcance
emocional y conceptual. Una comedia que no subestima al público, que invita a
reírse de lo que duele y a pensar en aquello que todavía incomoda. Teatro
vivo, inteligente, necesario. Inmenso. Para ver… (Meche Martinez)
Teatro Metropolitan
(Av. Corrientes 1343, CABA) funciones de miércoles a viernes a las
20:00 hs, sábados a las 20:30 hs y domingos a las 19:15 hs.

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