viernes, 11 de septiembre de 2026

Okasan

 

CUANDO EL VIAJE HACIA EL OTRO TERMINA SIENDO UN VIAJE HACIA UNA MISMA

Hay algo profundamente espiritual en Okasan, porque debajo de la historia de una madre que viaja por primera vez a Japón para encontrarse con su único hijo, hay una pregunta mucho más grande: ¿qué hacemos con nosotros mismos cuando aquello que durante años nos dio identidad comienza a cambiar? Esta mujer viaja miles de kilómetros creyendo que va a visitar a su hijo y, sin saberlo, se encuentra con una versión desconocida. Japón aparece entonces como un territorio exterior, pero también como un territorio interior: lo extraño, lo diferente, lo que no podemos controlar, aquello que nos obliga a mirar de otra manera y a aceptar que la vida no siempre se parece a lo que habíamos imaginado.

Quizás allí está la verdadera belleza de esta obra. En comprender que amar también significa soltar, que acompañar a un hijo en su crecimiento implica aceptar que ya no nos necesita de la misma manera y que, cuando ese lugar que ocupábamos se transforma, aparece inevitablemente la pregunta por quiénes somos ahora. Okasan habla del nido vacío, pero va mucho más allá: habla del desapego como una forma de amor, de la posibilidad de dejar de aferrarnos para poder descubrir nuevos caminos, de esa transformación silenciosa que sucede cuando entendemos que nuestros hijos no son una prolongación de nuestra vida, sino seres que tienen derecho a construir su propio paisaje.

Mientras ella intenta comprender Japón, sus costumbres, sus silencios y esa cultura tan bella y distante, nosotros vamos aprendiendo algo esencial: muchas veces creemos que viajamos para conocer un lugar y terminamos viajando para conocernos. La gran aventura de esta mujer no es solamente encontrar a su hijo en ese paisaje desconocido, sino encontrarse a sí misma después de haber sido durante tanto tiempo madre de ese hijo. Hay algo de iniciación, de renacimiento, de rito de pasaje en ese recorrido. Como si la vida le dijera que todavía queda mucho por descubrir.

Y qué placer es ver a Carola Reyna sostener todo esto sola en escena. Su actuación tiene la sensibilidad necesaria para que lo cotidiano se vuelva profundo, para que el humor conviva con la emoción y para que una mirada pueda decir aquello que muchas palabras no alcanzan. Carola no interpreta solamente a una mujer que viaja: compone a una mujer que está cambiando. Y verla atravesar ese proceso es uno de los grandes placeres de Okasan.

La adaptación de Paula Herrera Nóbile, con Sandra Durán y Carola Reyna, junto con la dirección de Paula Herrera Nóbile, construye un universo donde todo parece tener un sentido. La escenografía, funcional y delicada, las luces hermosas, el sonido, la música y los recursos visuales no decoran: acompañan el viaje, lo expanden y crean esa sensación de estar entrando en otro mundo. Todo está puesto al servicio de una historia que habla, en definitiva, de algo tan universal como aprender a despedir una versión de nosotros para poder darle lugar a la que todavía no conocemos.

Okasan nos recuerda que nunca dejamos de transformarnos. Que a veces necesitamos viajar muy lejos para descubrir que el verdadero destino estaba adentro. Y que quizás crecer no consiste en saber quiénes somos, sino en tener el coraje de preguntarnos quiénes podemos llegar a ser. Una obra sensible, profunda y luminosa. Una actriz brillante. Una dirección precisa. Un viaje que vale la pena hacer. Que siga andando.

Meche Martinez

Adaptación: Sandra DuranPaula Herrera NóbileCarola Reyna

Actúan: Carola Reyna

Músicos: Gingo Ono

Vestuario: Ana Markarian

Escenografía: Cecilia Zuvialde

Iluminación: Matías Sendón

Peinados: Karina Camporino

Maquillaje: Karina Camporino

Animación: Clara Hernandez

Audiovisuales: Ivana Kairiyama

Fotografía: Nora Lezano

Diseño gráfico: Paola Ledesma

Asistencia de vestuario: Julia Seras Rodríguez

Asistencia de dirección: Denise Yañez

Utilería: Cecilia Zuvialde

Prensa: Carolina Alfonso

Producción ejecutiva: Luciana Becerra

Producción general: Sandra DuranCarola Reyna

Dirección: Paula Herrera Nóbile

 


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