Hay obras que llegan al escenario para contar una
historia y otras que, además, consiguen abrir una grieta en aquello que
creíamos conocer. Amaru, de Andrea Garrote, pertenece a estas últimas:
una comedia singular, inteligente y profundamente sensible que introduce lo
extraordinario en el corazón de una familia burguesa aparentemente reconocible.
La irrupción de Amaru —la serpiente sagrada quechua— no funciona solamente como
elemento fantástico, sino como una fuerza transformadora que desacomoda los
vínculos, las certezas y las formas de habitar el presente.
La dramaturgia encuentra su mayor potencia en ese
desplazamiento: lo cotidiano comienza a revelar su extrañeza. La pantalla, el
tiempo, el cuerpo, el afecto y la propia experiencia de estar juntos dejan de
ser cuestiones naturalizadas para convertirse en materia de interrogación.
Garrote construye una escritura escénica donde el humor no suaviza el
conflicto, sino que lo vuelve más filoso; la risa abre una puerta hacia
preguntas inquietantes sobre el individualismo, la dependencia tecnológica y
una humanidad que parece haber olvidado el valor de los sentidos.
Hay, además, una hermosa tensión entre razón y
misterio. Amaru no llega a imponer respuestas: llega a producir preguntas. Y
allí reside buena parte de la riqueza literaria de la pieza, en esa capacidad
de hacer convivir lo desopilante con lo poético, lo doméstico con lo ancestral,
la crisis familiar con una dimensión casi espiritual.
La puesta, de estética minimalista, acompaña esa
dramaturgia sin sobrecargarla y permite que los cuerpos, las palabras y los
silencios adquieran protagonismo. El elenco sostiene con precisión los
diferentes registros de la obra, mientras Fiamma Carranza Macchi construye una
Amaru magnética, cuya presencia altera el aire de la escena.
Amaru propone, finalmente, una
experiencia teatral que no sermonea: conmueve, provoca y despierta. Como una
serpiente que muda su piel, la obra invita a abandonar por un instante aquello
que nos recubre para recuperar algo esencial: mirar, tocar, escuchar y volver a
sentir el mundo.
Meche Martinez
Actúan: Fiamma
Carranza Macchi, Julián
Cnochaert, Marcos
Ferrante, Andrea
Garrote
Diseño de
vestuario: Pheonía
Veloz
Diseño de
escenografía: Santiago
Badillo
Redes Sociales: Bushi
Contenidos
Música
original: Ismael
Pinkler
Diseño De
Iluminación: Santiago
Badillo
Diseño gráfico: Martín
Gorricho
Asistencia de
dirección: Luna
Perez Lening
Producción
ejecutiva: Bárbara
Rapoport
Producción
general: Sebastián
Blutrach
Dirección: Andrea
Garrote, Carolina
Stegmayer
TEATRO
PICADERO
Pasaje Santos Discepolo 1857
Balvanera - CABA - Argentina
Teléfonos: (+54 11) 5199 5793
Web: http://www.teatropicadero.com.ar/
Entrada: $ 45.000,00 - Domingo - 18:00 hs - Hasta el 14/11/2026
Entrada: $ 45.000,00 - Sábado - 22:00 hs - Hasta el 14/11/2026

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