Empiezo por decir que La Roca, el unipersonal que interpreta Nelson Rueda, con dramaturgia de Ariel Gurevich, y que se presenta en el Espacio Callejón, es una experiencia profundamente intimista.
Al ingresar a la sala, lo primero que se percibe es un
escenario despojado (escenografía de Leandra Rodríguez). Muy despojado. Una
lona gris, similar a esas que uno extiende en la playa para tomar sol, ocupa el
espacio. Esa aparente simpleza se resignifica con el correr de los minutos: esa
lona se transforma en superficie de proyección, en territorio de memoria, en
pantalla donde las imágenes comienzan a dialogar con el presente.
La obra podría inscribirse dentro de la dramaturgia
del yo. Nelson evoca a su padre en los pocos años que pudo disfrutarlo. Esa es
la línea central del relato. A partir de allí se despliegan emociones cruzadas:
intensas, profundas, conmovedoras.
En un momento aparece la madre (Irma Turturro) en un
registro audiovisual, trayendo al presente a ese “Tito” que fue su esposo y el
padre de sus hijos. Allí se abre una pregunta inevitable: cuánto hay de Tito en
Nelson. Cuánto de ese padre ausente vive hoy en el actor adulto que lo
recuerda. Con enorme generosidad, la madre señala lo que significó esa ausencia
en la vida de su hijo, y la obra no esquiva esa herida, sino que la abraza.
Hay un momento particularmente emotivo cuando Nelson
se pregunta si su padre lo habrá visto actuar. Y uno, desde la butaca, casi
necesita consolarlo: claro que sí. Donde esté, lo vio.
Quienes conocemos a Nelson —y también a sus hermanas—
advertimos que el retrato que construye del padre funciona como un espejo del
Nelson de hoy: la frescura, el humor, la calidez. Porque si algo atraviesa la
obra es el humor. Un humor que no banaliza el dolor, sino que lo humaniza.
El dispositivo escénico le permite dialogar con la
pantalla, con la imagen de la madre, con la evocación del padre, volviendo esa
ausencia una presencia casi tangible. Por momentos, uno puede imaginar cómo era
ese papá y eso es un logro enorme.
La Roca es, sin duda, una obra que le calza
perfectamente a Nelson Rueda. Más allá de que se trate de su propia historia —y
todos los artistas, en algún punto, tienen su unipersonal—, cuesta imaginar uno
más honesto y más ajustado a su esencia que este.
Con dramaturgia sensible y precisa de Ariel Gurevich, el recorrido que propone la obra termina siendo un espejo del propio Nelson: su identidad, su memoria, sus valores, su manera de estar en el mundo. Se presenta los sábados a las 20 horas en el Espacio Callejón y es para ver, y volver a ver sin dudas.
Meche Martínez
Diseño de vestuario: Roberta Pesci
Diseño de
escenografía: Leandra Rodríguez
Edición de video: Ivan Putincew
Diseño De Iluminación: Leandra Rodríguez
Diseño De Video: Elías Díaz Hernández, Carolina Rolandi
Diseño gráfico: Mercedes Nassivera
Asistencia de
escenografía: Susana Zilbervarg
Asistencia de
iluminación: Susana Zilbervarg
Producción ejecutiva: Adriana Yasky
Diseño de coreografia: Marina Svartzman
Dirección General De
Enseñanza Artística (dgeart), Martín Cabrales, Ale Casavalle, Guillermo Jacobson, Florencia Otero, Daniela Pantano, Santiago Racca, Adrian
Sigot Bouvier, Gaston Zambon
ESPACIO CALLEJÓN
Humahuaca 3759
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Reservas: 1141681505
Web: https://www.instagram.com/espacio_callejon/
Entrada: $ 20.000,00 / $ 18.000,00 - Sábado - 20:00 hs - Hasta el 21/03/2026



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