Hay obras que no se limitan a ser representadas: suceden. Respiran. Se instalan en el cuerpo del espectador como un recuerdo que todavía no ocurrió. Eso pasa en el Teatro del Pueblo, donde la experiencia comienza incluso antes de ocupar la butaca.
En el hall, una instalación concebida por Alejandro
Dramis abre una puerta invisible. Es una invitación delicada a desprenderse
del tiempo cotidiano para ingresar a otro territorio, uno donde la poesía se
vuelve materia y la imaginación recupera el lugar que tantas veces le negamos.
Ese primer gesto ya anuncia que lo que vendrá no será simplemente teatro: será
un viaje.
Y entonces aparece Julio Cortázar. No como un
autor del pasado, sino como una presencia viva, inquieta, profundamente
contemporánea. Su palabra encuentra en la dirección de Leandro Cóccaro
una traducción escénica de una sensibilidad extraordinaria. Cóccaro no dirige:
compone un universo. Con inteligencia, creatividad y una prolijidad admirable,
construye imágenes que parecen suspendidas entre el sueño y la memoria. Cada
movimiento, cada silencio, cada pausa está cargada de sentido. Hay una belleza
serena en su mirada, una confianza absoluta en el poder de la escena para decir
aquello que las palabras apenas alcanzan a rozar.
El elenco sostiene ese milagro con interpretaciones de
enorme verdad. Cecilia Cósero, Edgardo Marchiori, Gabriel Schapiro, Martha
Sosa Quintana y Paula Thie entregan actuaciones de una precisión
conmovedora. Ninguno busca el lucimiento individual; todos parecen respirar al
mismo ritmo, convirtiéndose en un organismo escénico que emociona por su
autenticidad. Sus interpretaciones no ilustran el texto: lo habitan.
La escenografía y el vestuario de Roma González
dialogan con la esencia cortazariana desde una elegancia impecable. Nada sobra,
nada falta. Todo acompaña ese delicado equilibrio entre lo real y lo
fantástico. La iluminación, con sus tonos sepia diseñada por Leandro Cóccaro
y Manon Minetti, envuelve la escena en una nostalgia luminosa, como si cada
cuadro fuera una fotografía antigua que, de pronto, comenzara a respirar
delante de nuestros ojos. Y la música de Michel Gaudin completa esa
atmósfera con una sensibilidad que transporta, que acaricia la memoria y
termina de construir un lenguaje escénico profundamente poético.
Esta no es una obra para ver una sola vez. Es una de
esas experiencias que cambian con cada encuentro, porque uno nunca vuelve a ser
el mismo espectador. Merece regresar a ella, descubrir nuevas capas, dejarse
sorprender otra vez.
Y también se debe un lugar en las escuelas. Porque
acercar a los jóvenes a Cortázar desde un escenario como este es demostrar que
la literatura no pertenece a los libros cerrados, sino al pulso vivo del
teatro, donde las palabras recuperan su respiración original y la imaginación
vuelve a convertirse en un acto de libertad.
Una puesta de exquisita belleza, profundamente humana
y delicadamente poética. De esas que nos recuerdan por qué el teatro sigue
siendo uno de los lugares más poderosos para encontrarnos con el arte... y con
nosotros mismos.
Meche Martínez
Actúan: Cecilia Cósero, Edgardo Marchiori, Gabriel Schapiro, Martha Sosa Quintana, Paula Thie
Diseño sonoro: Leandro Cóccaro, Michel Gaudin
Instalación visual: Alejandro Dramis
Música original: Michel Gaudin
Diseño De Iluminación: Leandro Cóccaro, Manon Minetti
Fotografía: Juan Pablo Caldarone
Asistencia de
dirección: Guillermina Arciniega
Producción ejecutiva: Guillermina Arciniega, Leandro Cóccaro, Alejandro Dramis, Edgardo Marchiori
Producción: Leandro Cóccaro, Edgardo Marchiori
Puesta en escena: Leandro Cóccaro
Participaciones
- Este espectáculo forma parte del evento: Mas Teatro 2026
Web: https://www.instagram.com/lasaluddelosenfermos/
Duración: 60 minutos
Clasificaciones: Teatro, Presencial, Adultos
TEATRO DEL PUEBLO
Lavalle 3636
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 75421752
Web: http://www.teatrodelpueblo.com.ar
Entradas desde: $ 24.000,00 - Domingo - 18:00 hs - Hasta el 30/08/2026

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