CUANDO LOS SUEÑOS SE VUELVEN TEATRO
Hay musicales
que entretienen, otros que deslumbran, y unos pocos que logran recordarnos por
qué seguimos necesitando creer en la magia. Charlie y la Fábrica de
Chocolate, en el Teatro Gran Rex, pertenece a esta última categoría. Se
trata, sin dudas, de una de las producciones más extraordinarias que pueden
verse hoy en la cartelera argentina.
Basada en la
inolvidable obra de Roald Dahl, la historia conserva intacta su esencia: la
mirada noble de Charlie frente a un mundo atravesado por la codicia, la vanidad
y el exceso. Pero aquí el relato encuentra un lenguaje escénico propio,
vibrante y contemporáneo, donde la imaginación se transforma en espectáculo
puro.
La dirección
artística construye un universo fascinante mediante una escenografía
monumental, efectos visuales sorprendentes y una puesta que parece no reconocer
límites. Cada cuadro es una invitación a volver a ser niños.
Agustín
“Rada” Aristarán compone un Willy Wonka inolvidable, carismático, sensible,
divertido y profundamente humano. Su talento para la actuación, el canto, la
comedia y la magia encuentra aquí uno de sus mejores vehículos. A su lado, Mery
del Cerro aporta ternura y verdad, mientras que Sebastián Almada confirma una
vez más su enorme oficio.
Mención
especial merecen Dolores Ocampo y Sebastián Holz, verdaderas columnas
vertebrales del musical argentino. Dueños de voces prodigiosas y una presencia
magnética, elevan cada una de sus intervenciones hasta convertirlas en momentos
memorables. Su trabajo es, sencillamente, brillante.
El vestuario
diseñado por Romina Lanzillotta y Catalina Rodríguez Loredo resulta
deslumbrante. Cada creación parece salida de un sueño, combinando fantasía,
elegancia y precisión narrativa. Un trabajo exquisito que confirma el talento
de dos artistas que ya habían sido reconocidas por sus labores en La
Sirenita.
Para cubrir
las altas exigencias de la obra, los niños rotan en cuatro elencos distintos,
integrados por actores jóvenes que interpretan a Charlie Bucket, Augustus
Gloop, Veruca Salt, Violet Beauregarde y Mike Teavee.
Entonces
llega ese instante mágico en el que Wonka y Charlie interpretan Pure
Imagination suspendidos sobre la platea. Allí el teatro alcanza una belleza
difícil de describir: el público deja de observar para comenzar a soñar.
Charlie
y la Fábrica de Chocolate celebra los valores, la bondad, la esperanza y la importancia de hacer
las cosas bien. Un musical gigantesco en producción, impecable en ejecución y
enorme en corazón. De esos espectáculos que, al terminar, nos recuerdan que la
imaginación sigue siendo uno de los lugares más hermosos donde habitar.
Meche Martinez
Las
funciones del musical Charlie y la Fábrica de Chocolate – El Show se presentan
en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires.
Horarios de las Funciones
- Miércoles
a Viernes: 20:00 horas.
- Sábados:
17:30 y 20:30 horas.
- Domingos: 15:00 y 18:00 horas.

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