lunes, 11 de mayo de 2026

Silvia


La familia vuelve a ser el territorio donde Nelson Valente coloca la lupa. Pero en “Silvia” no hay golpes bajos ni solemnidades exageradas: hay humanidad. Y eso, quizás, es mucho más doloroso. Mucho más verdadero.

La nueva propuesta de Nelson Valente, que puede verse los lunes en Dumont 4040, confirma una vez más la enorme capacidad del director para meterse en los vínculos familiares, desarmarlos, exhibir sus grietas y también su amor torpe, imperfecto, profundamente reconocible. Como ya sucedía en El loco y la camisa y El Declive, aquí vuelve a aparecer esa sensación incómoda de estar mirando algo demasiado real. Como si el escenario fuese el comedor de cualquier familia. Como si esos silencios ya los hubiéramos escuchado antes.

“Silvia” narra el viaje de una mujer de 70 años que llega a Málaga junto a su hijo para reencontrarse con su hija y despedir las cenizas de Rodolfo, el padre de la familia. Pero el duelo es apenas la superficie. Debajo aparece otra cosa: la incomodidad de sentirse extranjera incluso dentro de la propia familia, el desconcierto de la viudez y, sobre todo, esa necesidad urgente de decir la verdad antes de que el tiempo termine de desacomodarlo todo.

Allí aparece una de las grandes virtudes de la obra: la sensibilidad con la que aborda las migraciones familiares. Esa situación tan conocida donde alguien viaja a visitar a los que emigraron y, casi sin darse cuenta, comienza a quedar atrapado en deseos ajenos, proyectos ajenos, futuros imaginados por otros. Valente trabaja ese límite delicadísimo entre el amor y la invasión emocional con enorme inteligencia dramatúrgica. Nunca subraya. Nunca fuerza. Deja que los vínculos hablen solos.

El elenco es verdaderamente una maravilla. Gabriel Beck y Julián Ponce Campos construyen personajes profundamente empáticos y reconocibles, con una naturalidad conmovedora. Pero son las mujeres quienes terminan generando un magnetismo escénico imposible de quitar de la mirada.

Mayra Homar y Lide Uranga la descosen. En esos opuestos brutales de madre e hija aparece algo extraordinario: composiciones que escapan por completo a los lugares comunes del vínculo materno-filial. No hay caricaturas ni moldes conocidos. Hay contradicción, ironía, cansancio, amor, rechazo, humor y heridas viejas conviviendo en simultáneo. Y justamente allí nace gran parte de las risas de la obra: en esa incomodidad tan humana que ambas interpretan.

Valente vuelve a demostrar que posee una escucha extraordinaria para capturar cómo habla una familia, cómo se interrumpe, cómo evita ciertos temas y cómo el humor aparece incluso en medio del dolor más profundo. Porque “Silvia” también es eso: una obra donde el duelo convive con la risa, donde las emociones no aparecen ordenadas sino mezcladas, como sucede en la vida real.

Llegar agotada después de una jornada intensa y encontrarse con una obra así provoca algo hermoso: una reconciliación con el teatro. Con ese teatro sensible, inteligente y cercano que todavía logra emocionarnos sin artificios. “Silvia” tiene esa potencia. La de las obras que terminan y siguen resonando mucho después del aplauso final.

Meche Martínez

 

Dramaturgia: Nelson Valente

Actúan: Gabriel BeckMayra HomarJulian Ponce CamposLide Uranga

Vestuario: Betiana Temkin

Escenografía: Mariana Tirantte

Iluminación: Matías Sendón

Música: Nat King Cole

Fotografía: Nacho Lunadei

Diseño gráfico: Santiago Fraccarolli

Producción general: Juan Pablo Kexel

Dirección: Nelson Valente

DUMONT 4040
Santos Dumont 4040 
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Web: 
http://instagram.com/dumont4040
Entrada: $ 30.000,00 - Lunes - 20:00 hs - Hasta el 18/05/2026

 

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