La familia vuelve a ser el territorio donde Nelson Valente coloca la lupa. Pero en “Silvia” no hay golpes bajos ni solemnidades exageradas: hay humanidad. Y eso, quizás, es mucho más doloroso. Mucho más verdadero.
La nueva propuesta de
Nelson Valente, que puede verse los lunes en Dumont 4040, confirma una vez más
la enorme capacidad del director para meterse en los vínculos familiares,
desarmarlos, exhibir sus grietas y también su amor torpe, imperfecto, profundamente
reconocible. Como ya sucedía en El loco y la camisa y El Declive, aquí vuelve a
aparecer esa sensación incómoda de estar mirando algo demasiado real. Como si
el escenario fuese el comedor de cualquier familia. Como si esos
silencios ya los hubiéramos escuchado antes.
“Silvia” narra el viaje de
una mujer de 70 años que llega a Málaga junto a su hijo para reencontrarse con
su hija y despedir las cenizas de Rodolfo, el padre de la familia. Pero el
duelo es apenas la superficie. Debajo aparece otra cosa: la incomodidad de
sentirse extranjera incluso dentro de la propia familia, el desconcierto de la
viudez y, sobre todo, esa necesidad urgente de decir la verdad antes de que el
tiempo termine de desacomodarlo todo.
Allí aparece una de las
grandes virtudes de la obra: la sensibilidad con la que aborda las migraciones
familiares. Esa situación tan conocida donde alguien viaja a visitar a los que
emigraron y, casi sin darse cuenta, comienza a quedar atrapado en deseos ajenos,
proyectos ajenos, futuros imaginados por otros. Valente trabaja ese límite
delicadísimo entre el amor y la invasión emocional con enorme inteligencia
dramatúrgica. Nunca subraya. Nunca fuerza. Deja que los vínculos hablen solos.
El elenco es verdaderamente
una maravilla. Gabriel Beck y Julián Ponce Campos construyen personajes
profundamente empáticos y reconocibles, con una naturalidad conmovedora. Pero
son las mujeres quienes terminan generando un magnetismo escénico imposible de
quitar de la mirada.
Mayra Homar y Lide Uranga
la descosen. En esos opuestos brutales de madre e hija aparece algo
extraordinario: composiciones que escapan por completo a los lugares comunes
del vínculo materno-filial. No hay caricaturas ni moldes conocidos. Hay
contradicción, ironía, cansancio, amor, rechazo, humor y heridas viejas
conviviendo en simultáneo. Y justamente allí nace gran parte de las risas de la
obra: en esa incomodidad tan humana que ambas interpretan.
Valente vuelve a demostrar
que posee una escucha extraordinaria para capturar cómo habla una familia, cómo
se interrumpe, cómo evita ciertos temas y cómo el humor aparece incluso en
medio del dolor más profundo. Porque “Silvia” también es eso: una obra donde el
duelo convive con la risa, donde las emociones no aparecen ordenadas sino
mezcladas, como sucede en la vida real.
Llegar agotada después de
una jornada intensa y encontrarse con una obra así provoca algo hermoso: una
reconciliación con el teatro. Con ese teatro sensible, inteligente y cercano
que todavía logra emocionarnos sin artificios. “Silvia” tiene esa potencia. La
de las obras que terminan y siguen resonando mucho después del aplauso final.
Meche Martínez
Actúan: Gabriel Beck, Mayra Homar, Julian Ponce Campos, Lide Uranga
Escenografía: Mariana Tirantte
Diseño gráfico: Santiago Fraccarolli
Producción general: Juan Pablo Kexel
DUMONT 4040
Santos Dumont 4040
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Web: http://instagram.com/dumont4040
Entrada: $ 30.000,00 - Lunes - 20:00 hs - Hasta el 18/05/2026

No hay comentarios:
Publicar un comentario