lunes, 15 de junio de 2026

Charlie y la fábrica de chocolate

 

CUANDO LOS SUEÑOS SE VUELVEN TEATRO

Hay musicales que entretienen, otros que deslumbran, y unos pocos que logran recordarnos por qué seguimos necesitando creer en la magia. Charlie y la Fábrica de Chocolate, en el Teatro Gran Rex, pertenece a esta última categoría. Se trata, sin dudas, de una de las producciones más extraordinarias que pueden verse hoy en la cartelera argentina.

Basada en la inolvidable obra de Roald Dahl, la historia conserva intacta su esencia: la mirada noble de Charlie frente a un mundo atravesado por la codicia, la vanidad y el exceso. Pero aquí el relato encuentra un lenguaje escénico propio, vibrante y contemporáneo, donde la imaginación se transforma en espectáculo puro.

La dirección artística construye un universo fascinante mediante una escenografía monumental, efectos visuales sorprendentes y una puesta que parece no reconocer límites. Cada cuadro es una invitación a volver a ser niños.

Agustín “Rada” Aristarán compone un Willy Wonka inolvidable, carismático, sensible, divertido y profundamente humano. Su talento para la actuación, el canto, la comedia y la magia encuentra aquí uno de sus mejores vehículos. A su lado, Mery del Cerro aporta ternura y verdad, mientras que Sebastián Almada confirma una vez más su enorme oficio.

Mención especial merecen Dolores Ocampo y Sebastián Holz, verdaderas columnas vertebrales del musical argentino. Dueños de voces prodigiosas y una presencia magnética, elevan cada una de sus intervenciones hasta convertirlas en momentos memorables. Su trabajo es, sencillamente, brillante.

El vestuario diseñado por Romina Lanzillotta y Catalina Rodríguez Loredo resulta deslumbrante. Cada creación parece salida de un sueño, combinando fantasía, elegancia y precisión narrativa. Un trabajo exquisito que confirma el talento de dos artistas que ya habían sido reconocidas por sus labores en La Sirenita.

Para cubrir las altas exigencias de la obra, los niños rotan en cuatro elencos distintos, integrados por actores jóvenes que interpretan a Charlie Bucket, Augustus Gloop, Veruca Salt, Violet Beauregarde y Mike Teavee.

Entonces llega ese instante mágico en el que Wonka y Charlie interpretan Pure Imagination suspendidos sobre la platea. Allí el teatro alcanza una belleza difícil de describir: el público deja de observar para comenzar a soñar.

Charlie y la Fábrica de Chocolate celebra los valores, la bondad, la esperanza y la importancia de hacer las cosas bien. Un musical gigantesco en producción, impecable en ejecución y enorme en corazón. De esos espectáculos que, al terminar, nos recuerdan que la imaginación sigue siendo uno de los lugares más hermosos donde habitar.

Meche Martinez

 

Las funciones del musical Charlie y la Fábrica de Chocolate – El Show se presentan en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires.

Horarios de las Funciones

  • Miércoles a Viernes: 20:00 horas.
  • Sábados: 17:30 y 20:30 horas.
  • Domingos: 15:00 y 18:00 horas.

Aurelia Escribe

  

LA PALABRA COMO REPARACIÓN

Hay obras que cuentan una historia. Y hay otras que vienen a reparar un silencio. Aurelia escribe pertenece a estas últimas.

Desde el escenario íntimo y siempre necesario del Teatro del Pueblo, la dramaturga Adriana Tursi recupera la figura de Aurelia Vélez Sarsfield y le devuelve aquello que la historia tantas veces le negó: una voz propia. Más allá de haber sido recordada como el amor de Sarmiento, aparece aquí una mujer adelantada a su tiempo, lúcida, sensible y profundamente consciente de las limitaciones que imponía una sociedad construida por y para los hombres.

La actuación de Carolina Tejeda es extraordinaria. Sostiene el unipersonal con una presencia magnética, transitando emociones, recuerdos y pensamientos con una delicadeza conmovedora. Su trabajo evita cualquier golpe bajo y encuentra verdad en cada palabra.

Pero si la obra emociona de manera tan profunda es también por la mirada de Marcelo Velázquez. Director sensible e inteligente, comprende que la potencia del texto no necesita artificios. Su puesta encuentra el equilibrio perfecto entre la intimidad y la dimensión política del relato. Velázquez no sólo dirige: escucha a Aurelia y nos invita a escucharla también.

La escritura de Adriana Tursi construye un puente entre el siglo XIX y nuestro presente, demostrando que algunas luchas siguen resonando en la actualidad.

En tiempos donde todavía se disputan los relatos y las memorias, Aurelia escribe se vuelve mucho más que una obra teatral: es un acto de justicia poética. Y allí, en la magia irrepetible del Teatro del Pueblo, esa historia contada así, hace la diferencia.

Meche Martinez

Dramaturgia: Adriana Tursi

Actúan: Carolina Tejeda

Vestuario: Paula Molina

Escenografía: Paula Molina

Iluminación: Alejandro Le Roux

Diseño sonoro: Marcelo Perea

Realización de utileria: Victor Salvatore

Redes Sociales: Martina Suryano

Realización de títeres: Carolina Tejeda

Música original: Marcelo Perea

Fotografía: Lucas Suryano

Comunicación: Natalia Bocca

Asistencia de dirección: Lucas Suryano

Prensa: Natalia Bocca

Producción: Aurelia Escribe

Dirección: Marcelo Velázquez

TEATRO DEL PUEBLO
Lavalle 3636 
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 75421752
Web: 
http://www.teatrodelpueblo.com.ar
Entrada: $ 24.000,00 - Sábado - 17:00 hs - Hasta el 25/07/2026

 

Restorán

 

En el reducido depósito de un restaurante transcurre gran parte de la vida de quienes sostienen, desde las sombras, el funcionamiento cotidiano de un negocio gastronómico. Allí, entre cajas, descansos fugaces y confidencias, Rosa, Claudio, Pepo y Martín construyen un universo propio mientras la inminente presentación de una nueva carta acelera el ritmo de una noche intensa.

Con una dramaturgia precisa y profundamente humana, Manuela Amosa encuentra en lo cotidiano la materia prima para hablar de la solidaridad, la vulnerabilidad y la importancia de los vínculos en los ámbitos laborales. Cuando los personajes descubren que Rosa necesita ayuda, la obra despliega su costado más conmovedor sin abandonar nunca el humor.

El elenco conformado por Manuela Amosa, Matías Corradino, José Escobar y Romeo Prioriello ofrece interpretaciones cálidas, naturales y llenas de verdad, construyendo una química escénica que resulta uno de los grandes aciertos del espectáculo.

La dirección de Verónica Mc Loughlin, acompañada por un vestuario ajustado al universo de la obra, potencia cada situación con sensibilidad y equilibrio. Una propuesta entrañable que celebra el trabajo como lugar de encuentro, la risa como refugio y la amistad como una forma de resistencia cotidiana. Para ver !

Meche Martinez

Dramaturgia: Manuela Amosa

Actúan: Manuela AmosaMatías CorradinoJose EscobarRomeo Prioriello

Vestuario: Jose Escobar

Escenografía: Jose Escobar

Iluminación: Manon Minetti

Diseño sonoro: Nicolás Diab

Redes Sociales: Debora LongobardiJuani Romero

Música: Nicolás Diab

Fotografía: Lina Etchesuri

Diseño gráfico: Julia Ferrando

Asistencia de dirección: Facundo Galli

Prensa: Natalia Bocca

Producción: Manuela AmosaFacundo GalliVerónica Mc Loughlin

Co-producción: Moscú Teatro

Dirección: Verónica Mc Loughlin

MOSCÚ TEATRO
Ramirez de Velasco 535 
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 1144244618
Web: 
http://www.moscuteatro.com.ar
Viernes - 20:30 hs - Hasta el 30/09/2026
FUNDACIÓN SAGAI
25 de Mayo 586 
(mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: (+54 11) 3984 7852
Web: 
https://www.fundacionsagai.org
Lunes - 20:00 hs - 21/09/2026

 

lunes, 8 de junio de 2026

Como bestias

 

Cuando el monstruo vive en la mirada de los otros

Hay novelas que parecen escritas para permanecer en el silencio de la lectura íntima. Y hay otras que, aun desde la quietud de las palabras, contienen una teatralidad secreta que espera ser revelada. Como bestias, la extraordinaria novela de Violaine Bérot, pertenece a esta última categoría. En la adaptación que se presenta en Hasta Trilce, con dramaturgia de Claudia Piñeiro y Marcelo Moncarz y dirección de este último, la literatura encuentra un nuevo cuerpo sin perder su alma.

La historia sucede en un pueblo aislado entre montañas, allí donde las leyendas sobreviven mejor que las certezas y donde el miedo suele hablar más fuerte que la verdad. La aparición inesperada de una niña desencadena sospechas, rumores y acusaciones. Todas las miradas apuntan hacia "El Oso", un hombre extraño, enorme, silencioso, apartado de la comunidad y dotado de una sensibilidad singular para curar animales. A partir de ese acontecimiento, el pueblo entero comienza a construir una historia.

Pero Como bestias nunca fue una intriga policial convencional. La verdadera investigación no busca descubrir qué ocurrió, sino comprender cómo una comunidad fabrica sus monstruos.

Marcelo Moncarz comprende con enorme lucidez el corazón de la novela y lo traslada a escena con una delicadeza infrecuente. Lo que aparece ante nuestros ojos es un coro de voces. Cada personaje aporta una versión distinta de los hechos. Cada relato agrega una pieza al rompecabezas y, al mismo tiempo, lo vuelve más complejo. La verdad nunca se presenta completa. Se insinúa, se escapa, se esconde detrás de los prejuicios, de los temores heredados y de los silencios compartidos.

Resulta particularmente conmovedor encontrarse con espectadores que llegan a la sala después de haber leído la novela. Muchos buscan reconocer en escena aquello que los conmovió en las páginas. Sin embargo, lo que encuentran es otra experiencia: una nueva lectura, otro espejo, otra forma de acercarse a las mismas preguntas.

Porque la pregunta central permanece intacta:

¿Quiénes son las verdaderas bestias?

¿El hombre diferente, señalado por su condición, apartado por una discapacidad que ni siquiera se define con precisión? ¿El extraño que vive fuera de las normas? ¿O aquellos que observan desde la aparente normalidad mientras juzgan, condenan y excluyen?

La obra despliega una reflexión profunda sobre la discriminación, la vulnerabilidad de las mujeres, el abuso, la diferencia y la violencia silenciosa que ejercen las comunidades cuando convierten el miedo en verdad. Allí radica gran parte de su potencia. No habla solamente de un pequeño pueblo de montaña, habla de nosotros.

Seguimos viviendo en sociedades donde la burla, el desprecio y el señalamiento encuentran legitimación cotidiana. Desde los discursos de poder hasta los gestos más mínimos, la exclusión continúa reproduciéndose bajo distintas formas. Como bestias nos obliga a preguntarnos cuántas veces hemos visto monstruos donde sólo había personas, tal vez por eso conmueve tanto, el libro y la obra. Muestra con una precisión aterradora cómo una comunidad puede construir una certeza a partir de las apariencias. Cómo los rumores pueden transformarse en sentencia. Cómo el miedo puede reemplazar a la empatía.

La adaptación de Piñeiro y Moncarz, conserva admirablemente la estructura coral de la novela y ese clima ambiguo donde lo real convive con la fábula. Las hadas que atraviesan la puesta —la que canta, la que habla y la que calla— funcionan como presencias poéticas que acompañan el relato y expanden sus sentidos. Son mucho más que narradoras, son memoria, intuición y el misterio habitando la escena.

La propuesta estética resulta de una belleza notable. La música en vivo, las luces que construyen paisajes emocionales y una puesta visual de enorme sensibilidad crean una atmósfera hipnótica. Todo parece estar al servicio de una experiencia donde la poesía y la crudeza conviven sin contradicciones.

Las actuaciones merecen un reconocimiento especial. No hay fisuras. El elenco construye una maquinaria de precisión emocional donde cada voz encuentra su tono exacto. Todos comprenden que esta historia no necesita estridencias; necesita humanidad. Y la encuentran en las actuaciones de Diego Ariel AlbornozCecilia CóseroJerónimo DoddsPablo FinamoreDaniela FlombaumJorge García MarinoLuis Alberto GonzálezCecilia LabourtLuz MiraldiSilvina MuzzantiMatias PanaroJunior PisanuMarcelo RodríguezLucía SaludasPablo TurchiYamila Ulanovsky.

Pero quizás el mayor logro de Como bestias sea conservar intacta la delicadeza literaria de Bérot. Muchas de las frases que permanecen después de la función no son grandes proclamaciones ni discursos grandilocuentes. Son pequeñas observaciones sobre los cuerpos, los animales, la niña, el miedo, el abandono y los excluidos. Frases que parecen susurradas. Frases que no buscan imponerse, sino quedarse habitando la memoria.

Al salir de la sala, la sensación es similar a la que deja la lectura de una gran novela: algo sigue trabajando dentro de nosotros, porque Como bestias no habla de monstruos, habla de nuestra necesidad de inventarlos. En ese espejo incómodo, profundamente humano, reside la brillantez de una obra que transforma la literatura en teatro sin perder ni una sola gota de su poesía. ¡Una propuesta enorme en la plaza independiente! ¡Para verla mas de una vez!

Meche Martínez

Autoría: Violaine Berot

Dramaturgia: Marcelo MoncarzClaudia Piñeiro

Traducción: Pablo Martín Sánchez

Actúan: Diego Ariel AlbornozCecilia CóseroJerónimo DoddsPablo FinamoreDaniela FlombaumJorge García MarinoLuis Alberto GonzalezCecilia LabourtLuz MiraldiSilvina MuzzantiMatias PanaroJunior PisanuMarcelo RodriguezLucía SaludasPablo TurchiYamila Ulanovsky

Diseño de vestuario: Jorge López

Diseño de escenografía: Gabriella Gerdelics

Diseño sonoro: Tom CL

Música original: Tom CL

Diseño De Iluminación: Sergio Nicolás Iriarte

Fotografía: Agus Ritell

Asistencia de dirección: Glenda Aramburu

Producción ejecutiva: Adriana Yasky

Puesta en escena: Marcelo Moncarz

Dirección: Marcelo Moncarz

Agradecimientos: Familia Miraldi

TEATRO HASTA TRILCE
Maza 177 
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4862-1758
Web: 
http://www.hastatrilce.com.ar
Lunes - 20:00 hs - Hasta el 15/06/2026

#ComoBestias
#TeatroIndependiente
#HastaTrilce
#CriticaTeatral
#LiteraturaEnEscena

miércoles, 20 de mayo de 2026

La última sesión de Freud

 

“No es solo un fuerte debate, es una obra profunda sobre dos hombres que viven y discuten los grandes temas de todos los tiempos, con inteligencia y humor”

Hay obras que trascienden el hecho teatral para convertirse en una experiencia intelectual y emocional. La última sesión de Freud lo logra con una potencia escénica arrolladora. El texto de Mark St. Germain es sublime: una pieza cargada de profundidad filosófica, inteligencia y humanidad, que encuentra en la versión de Daniel Veronese una mirada brillante, precisa y profundamente sensible.

La obra imagina un encuentro ficticio entre Sigmund Freud y C.S. Lewis en Londres, en 1939, el mismo día en que Inglaterra entra en la Segunda Guerra Mundial. Allí, ambos hombres debaten sobre Dios, el amor, el sexo, el dolor y el sentido de la existencia. Pero más allá de la extraordinaria dramaturgia, lo que convierte esta puesta en una experiencia inolvidable es la actuación monumental de Luis Machín.

Machín ofrece una composición absolutamente magistral. Su Freud no es solamente un personaje: es un hombre quebrado, lúcido, irónico, devastado y profundamente humano. Cada palabra parece atravesarle el cuerpo. Cada silencio tiene un peso emocional inmenso. Hay actores que interpretan y hay actores que trascienden el escenario; Luis Machín pertenece a esa categoría inmensa y excepcional del teatro argentino que convierte una actuación en un acontecimiento artístico.

Su trabajo es de una sensibilidad y una verdad conmovedoras. Construye un Freud intenso, filoso, vulnerable y feroz al mismo tiempo. La manera en que sostiene la escena, la precisión de cada gesto, el manejo de la voz, las pausas, las miradas, todo en él tiene una dimensión profundamente teatral y cinematográfica a la vez. Machín demuestra, una vez más, por qué fue, es y será uno de los actores más brillantes de nuestra escena. Su presencia escénica es hipnótica. Hay momentos donde alcanza una densidad interpretativa verdaderamente impactante.

A su lado, Javier Lorenzo acompaña con enorme inteligencia y sensibilidad, construyendo un C.S. Lewis sólido y preciso, logrando un contrapunto necesario frente a la inmensidad interpretativa de Machín. Entre ambos generan duelos verbales apasionantes, atravesados por la emoción, la ironía y el pensamiento.

La dirección de Veronese encuentra el equilibrio perfecto para un texto de semejante magnitud. Comprende que el verdadero conflicto sucede en las ideas, en las heridas íntimas y en aquello que los personajes intentan defender frente al otro y frente a sí mismo. Y logra transformar esa conversación filosófica en un hecho teatral vibrante.

La última sesión de Freud es una obra enorme. Un teatro que interpela, conmueve y obliga a pensar. Pero, sobre todo, es una oportunidad invaluable para presenciar el trabajo extraordinario de Luis Machín, un actor inmenso que vuelve a demostrar que cuando el talento, la inteligencia y la verdad escénica se unen, el teatro se convierte en algo inolvidable.

Meche Martínez

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#TeatroQueConmueve

Charlie y la fábrica de chocolate

  CUANDO LOS SUEÑOS SE VUELVEN TEATRO Hay musicales que entretienen, otros que deslumbran, y unos pocos que logran recordarnos por qué seg...