La obra se erige como un dispositivo sensible donde la memoria no solo es tema sino estructura viva. La dramaturgia de Amancay Espindola vuelve a confirmar su poética: narrar desde el recuerdo como acto de resistencia.
Aquí, su voz se vuelve cuerpo, presencia, cuentista en vivo que hilvana y emociona
con precisión íntima.
El recurso epistolar no es mero artificio, sino una forma de persistencia del
amor frente al olvido.
Nicandro y Alda no son solo personajes, son huellas que atraviesan décadas y
resuenan en el presente.
La historia del país se filtra con sutileza, sin subrayados, pero con una
potencia que conmueve.
El vestuario y la escenografía de Alejandro Mateo configuran un universo estético coherente y expresivo. No se trata solo de ambientar, sino de construir sentido.
La iluminación de Leandra Rodríguez resulta clave para completar esa gramática escénica. Luz y sombra dialogan con la narrativa, subrayando estados y transiciones. El lenguaje visual se vuelve así una extensión del texto.
La dirección de Virginia Lombardo acompaña con sensibilidad y lucidez.
Su mirada ilumina las zonas de duda, de quiebre, de incertidumbre.
Logra que la obra respire en sus silencios tanto como en sus palabras.
Una propuesta tan delicada como potente, donde el amor persiste cambiando de tiempo y de tinta.
Meche
Martinez
Actúan: Carlo Argento, Amancay Espíndola, Coni Marino, Maria Nydia Ursi-Ducó
Diseño de escenografía: Alejandro Mateo
Diseño de luces: Leandra Rodríguez
Asistencia de dirección: Brizna De Luz Martinez
Productor asociado: Pablo Paissanidis
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