No es solo una obra: es un acontecimiento escénico. De esos que recuerdan porque el teatro —cuando es verdadero— sigue siendo una experiencia irreemplazable, un acto de comunión viva entre artistas y espectadores.
En el marco de un
examen final de una prestigiosa academia de arte, un modelo vivo aparece
misteriosamente muerto. Lo que podría derivar en un policial convencional se
transforma, en manos de Los Bla Bla & Compañía, en un dispositivo
teatral desbordante de imaginación, humor y sensibilidad. La investigación
avanza con métodos poco ortodoxos y, como corresponde al mejor teatro, no busca
tanto resolver un crimen como revelar el pulso humano que late detrás de cada gesto,
cada silencio, cada disparate.
Por momentos, asoma una
inspiración que dialoga con el ADN de Los Macocos y la precisión musical
e intelectual de Les Luthiers. Pero sería injusto quedarse allí: Los Bla
Bla han construido una identidad propia, una brillantez escénica singular que
se sostiene en lo colectivo. Son divertidos sin ser livianos, musicales sin ser
decorativos, coloridos sin caer en el exceso, luminosos sin perder profundidad.
Y, sobre todo, son ARTISTAS —así, en mayúsculas— capaces de llenar el
Teatro Metropolitan un miércoles de enero y hacerlo vibrar.
La obra respira una
sensibilidad poco frecuente. Hay intensidad, hay amor, hay una solidez que solo
puede surgir de una creación colectiva genuina, tejida con tiempo, escucha y
afecto. Se nota —se siente— que detrás de esta propuesta hay grandes seres humanos
que no buscan el lucimiento individual, sino transmitir algo mucho más
poderoso: el amor por el teatro como acto compartido.
El elenco es
sencillamente deslumbrante. Manu Fanego, Sebastián Furman, Pablo Fusco,
Julián Lucero, Tincho Lups y Carola Oyarbide están impresionantes,
brillantes, geniales. Cada uno, en su rol, “la descose”. No hay fisuras: el
trabajo coral es de una precisión gozosa, donde cada intérprete sostiene al
otro y el conjunto se eleva.
El universo visual
acompaña y potencia el relato con una coherencia exquisita. El diseño de
vestuario de Sandra Szwarcberg aporta identidad y carácter; la escenografía de
Sol Soto construye un espacio tan lúdico como funcional; y el diseño de luces
de Gustavo Lista ilumina con inteligencia, marcando climas y ritmos con
sensibilidad narrativa. La música —encantadora, viva, esencial— a cargo de Sebastián
Furman, no subraya: dialoga, respira con la escena y se integra
orgánicamente al relato.
Todo este engranaje
encuentra su pulso exacto en la dirección de Francisca Ure, que logra un
ensamble preciso y amoroso, donde nada sobra y nada falta. La obra avanza con
ritmo, sorpresa y una atención constante al espectador, que nunca es
subestimado.
Qué hermosura cuando,
después de ver tanto teatro, algo logra sorprenderte. Cuando te subyuga, te
mantiene atenta, te corre del eje y te cambia el día —o, mejor dicho, la
noche—. Los Bla Bla te cortan la semana y te recuerdan que el teatro
puede ser una fiesta, un refugio y una sacudida al mismo tiempo.
Modelo Vivo Muerto es una celebración del arte escénico, del trabajo
colectivo y del placer de crear. Excelente. Necesaria.
Inolvidable. Noble. (Meche Martinez)
Miercoles 22 hs, Teatro Metropolitan. CABA
- Dramaturgia:
- Creación Colectiva
- Intérpretes:
- Manu Fanego, Sebastián Furman, Pablo Fusco, Julian Lucero, Tincho Lups, Carola Oyarbide
- Diseño de vestuario:
- Sandra Szwarcberg
- Diseño de escenografía:
- Sol Soto
- Diseño de luces:
- Gustavo Lista
- Redes Sociales:
- Diego Bocha Fernandez
- Música:
- Sebastián Furman
- Diseño gráfico:
- Manu Fanego, Patricio Vegezzi
- Asistencia:
- Maribel Villarosa
- Producción:
- Maribel Villarosa
- Colaboración en dramaturgia:
- Gustavo Lista
- Colaboración coreográfica:
- Jorge Thefs
- Dirección:
- Francisca Ure
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